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Durante la etapa de escuela intermedia (middle school) ocurren cambios muy grandes. Aquí te compartimos algunos consejos para ayudar a tu preadolescente a transitar la pubertad.

¿Qué debo tener en cuenta?

La pubertad es un momento de grandes cambios para el cuerpo y la identidad de tu preadolescente. Estos cambios pueden ser positivos para algunos preadolescentes, y extraños, atemorizantes o alarmantes para otros.

Hablar con tu preadolescente sobre lo que sucede en la pubertad puede hacerlo menos atemorizante y asegurarle que los cambios que experimenta son completamente normales. Preparar a tu hijo/a para los cambios venideros de la pubertad antes de que sucedan le ayudará a saber qué esperar y a preocuparse menos.

La pubertad es el comienzo de la adolescencia, el cual se caracteriza por ser un período de cambios emocionales. Los chico/as en escuela intermedia empiezan a querer más independencia. Puede que pasen mucho tiempo tratando de ser como sus amigos y compañeros. También pueden gastar mucha energía en explorar lo que los hace únicos e independientes. Pero esto no significa que tus opiniones y valores no importan: ellos siguen mirándote a tí para establecer límites, encontrar una guía y apoyo, aunque no siempre lo parezca.

Determina cuáles son tus valores en lo referente a la imagen corporal. La pubertad puede desencadenar un nuevo conjunto de dificultades en cuanto a la imagen corporal. Puede que les preocupe el crecer demasiado o no lo suficientemente rápido. Puedes asegurarle a tu preadolescente que todos maduran a su propio ritmo.

Puedes a su vez ayudarle a desarrollar una imagen corporal saludable; una actitud positiva sobre su cuerpo. Piensa en lo que a tí te importa al pensar en la imagen corporal. ¿Ves autoaceptación y amor? O ¿tal vez fortaleza y estado físico? Comparte tus creencias con tu preadolescente.

Tu preadolescente puede que quiera comenzar a vestirse más como adulto o a usar maquillaje. Puede que quieran afeitarse o usar desodorante o fragancias. Te corresponde a tí decidir qué piensas que es lo que es apropiado para cada edad. Comunica tus valores en forma clara y explícale tu línea de pensamiento así entienden de dónde viene. Estarán más dispuestos a escuchar si puedes conversar sobre valores en vez de solamente darles un listado de reglas.

Tus acciones pesan tanto como tus palabras. Cuando de imagen corporal se trata, tu preadolescente escucha todo lo que tú dices sobre tu propio cuerpo, y aprende de tí todo sobre la comida, ejercicio y la salud. Considera entonces cómo poder ser un buen modelo a seguir en lo que se refiere a sostener una buena imagen corporal.

Piensa que qué otra persona cercana puede ayudar. Algunos padres sienten que no pueden explicar algunas cosas a su preadolescente de otro género. Por ejemplo, algunos padres sin pareja tal vez no puedan explicar cómo se usa un tampón a sus hijas. En ese caso, trata de encontrar a alguien con quien puedan hablar con confianza, puede ser un familiar o amigos cercanos a la familia. Claramente es normal que estas conversaciones suenen un poco extrañas al principio. Trata de hablar con ellos primero, y si necesitan ayuda con alguna información no conocida, puedes ayudarles a encontrar a la persona correcta.

Esta es la edad para que tu hija se aplique la vacuna VPH. La vacuna VPH es una serie de 3 aplicaciones para protección contra varios tipos de cáncer relacionados al VPH: el cáncer de cuello uterino, oral y genital. Se recomienda aplicarla entre los 11 y 12 años porque la vacuna funciona mejor si se aplica años antes de tener sexo. La vacuna no anima a tus hijos a tener sexo pero sí los protegerá del cáncer en el futuro. Habla con su pediatra o contacta al centro de salud de Planned Parenthood más cercano para obtener la vacuna VPH.

¿Cómo hablo con mi hija sobre la pubertad?

(Si tu hija es transgénero o género no-conformista, consulta ¿Qué debo tener en cuenta si tengo una hija transgénero o género no-conformista?)

Conocer los hechos cuando vayas a hablar con tu hija sobre la pubertad es bastante útil:

Cambios corporales. El crecimiento de los senos es el primer síntoma de pubertad para las niñas. Pueden desarrollar senos incipientes (como “botones”) o inflamación y dolor alrededor de los pezones, entre los 8 y 13 años de edad. Los senos crecerán gradualmente a lo largo de varios años. A veces uno crece más rápido que el otro.

El vello púbico, axilar y corporal también comenzará a aparecer por la misma época. A medida que su cuerpo madure, su vagina empieza a lubricar (“mojarse”) cuando se excite. Tal vez empiece a tener sueños eróticos o pensamientos y sentimientos de índole sexual. Lo más importante para recordar es que cada uno se desarrolla a su ritmo, que cada cuerpo es diferente y que lo diferente es normal.

Períodos. El primer período o menstruación sucede entre los 10 y los 16 años de edad. Al primer período se lo llama “menarca”. Tu hija puede sentir algún retortijón o descarga vaginal en las semanas o días previas a su primer período, o tal vez no que no tenga ningún síntoma.

Puedes preparar a tu hija para su primer período antes de que suceda. Le puedes enseñar cómo usar las toallas femeninas, los tampones o las copas menstruales.

En un principio, las toallas femeninas son generalmente lo más fácil de usar. Es una buena idea conseguir algunas y explorarlas juntas. Puede que tu hija tenga preguntas sobre:

  • Qué tipo de toallas femeninas comprar

  • Cómo colocar la toalla femenina en su ropa interior

  • Cuánto puede usar una antes de tener que cambiarla

  • Cómo desechar las toallas femeninas ya usadas

Dale algunas toallas femeninas para que las guarde en su bolsa o locker y así no tendrá que preocuparse si su período aparece inesperadamente.

También puedes ayudarle a familiarizarse con su período explicándole el ciclo menstrual. Nuestra página para adolescentes sobre períodos es un buen lugar para comenzar.

¿No te sientes segura de cómo comenzar a conversar sobre estos temas? Aquí te dejamos algunas sugerencias para generar la conversación.

¿Cómo hablo con mi hijo sobre la pubertad?

(Si tu hijo es transgénero o género no-conformista, consulta ¿Qué debo tener en cuenta si tengo un hijo transgénero o género no-conformista?)

Conocer los hechos cuando vayas a hablar con tu hijo sobre la pubertad es bastante útil:

Cambios corporales. Uno de las primeras señales de pubertad es cuando comienzan a agrandarse los testículos. También empieza a crecer el vello púbico. Estas señales tempranas de pubertad generalmente aparecen entre los 9 y 13 años de edad.

Más tarde, tu hijo notará que su pene crece. Aparecerá vello corporal en sus axilas, rostro, y/o pecho. Su voz se volverá más grave. A algunos niños le crecen los pechos por un tiempo; esto se denomina ginecomastia. Es totalmente normal y generalmente desaparece una vez que sus hormonas se ajustan.

Erecciones. A medida que las hormonas cambian, tendrá erecciones más frecuentemente. Será usual tener erecciones en momentos indeterminados, aún cuando no esté pensando en sexo. Estas se denominan “erecciones espontáneas”. Tu hijo puede preocuparse porque le sucedan en público -dile que estas erecciones solo durarán unos minutos y puede ponerse la chaqueta o mochila adelante para evitar que se note. Algunas veces sucederá cuando él tenga sentimientos sexuales y esto también es normal.

Eyaculación. Los niños generalmente comienzan a producir semen entre los 12 y los 16 años. Pueden tener su primera eyaculación mientras se masturban o durante un “sueño húmedo” -eyaculación durante el sueño. Estos sueños también se denominan emisiones nocturnas.

Trato de prevenir a tu preadolescente sobre los sueños húmedos -idealmente antes de que sucedan- y que son totalmente normales. De lo contrario, puede que se avergüence y no quieran contártelo.

¿No te sientes seguro de cómo comenzar a conversar sobre esto? Aquí algunas sugerencias para generar la conversación.

¿Qué debo tener en cuenta si tengo un hijo/a transgénero o género no conformista?

La pubertad puede ser muy dura -y a veces hasta traumática- para los niños transgénero o género no-conformistas. Los preadolescentes pueden sentir ansiedad y depresión al ver que los cambios de su cuerpo no se alinean con su identidad de género. Este sentimiento se denomina disforia de género. Por ejemplo, los niños a quienes se les asignó el género femenino al nacer pueden sentirse profundamente incómodos al ver crecer sus senos, y querrán esconderlos o vendarlos.

Los bloqueadores de la pubertad son remedios que detienen el proceso de la pubertad. A pesar de que las personas trans o género no-conformistas no necesitan cambiar su cuerpo para transicionar, los bloqueadores de la pubertad pueden ser de extrema utilidad para estos niños. Trabajan bloqueando las hormonas, testosterona y estrógeno- que desencadenan cambios como el crecimiento del pene/testículos, el crecimiento de vello facial, el crecimiento de los senos y la menstruación.

Existen dos tipos diferentes de bloqueadores de pubertad:

  • Un vara flexible que se aplica bajo la piel del brazo y dura 1 año. Se llama acetato de histrelina.

  • Una inyección que dura 1, 3, o 4 meses por vez llamada acetato de leuprolida.

Los antiandrógenos son otro tipo de medicina prescrita a veces para las niñas que fueron asignadas como niño al momento de nacer. Este remedio bloquea y reduce los niveles de testosterona en el cuerpo.

Para comenzar con este tratamiento, tu preadolescente necesita estar en las primeras etapas de la pubertad. Su pediatra, un endocrinólogo (médico especializado en hormonas) o el centro de salud de Planned Parenthood más cercano puede que consiga estos medicamentos.

Como otros preadolescentes, tu preadolescente trans o género no-conformista puede comenzar a vestirse y arreglarse expresando su identidad. Respetar sus opciones en lo referente a su vestimenta y estilo de peinado puede ayudarle a sentirse apoyado y querido.

También es importante para su salud mental apoyar su decisión en lo referente al uso correcto de los pronombres que describen su género. Los preadolescentes trans y género no-conformistas que no reciben apoyo en sus hogares tienen más posibilidades de enfrentar problemas de salud mental más adelante y una tasa más alta de suicidios. Tu amor y apoyo significan muchísimo.

¿Cómo ayudo a mi preadolescente con su imagen corporal?

Durante los años de preadolescencia los chico/as se vuelven más conscientes de su apariencia. Puede que se comparen con otros amigos o celebridades. Puedes encontrarlos pasando más y más tiempo frente al espejo o arreglándose. Todo esto es totalmente normal, y no todo son malas noticias.

Es normal que los preadolescentes miren a sus compañeros, adolescentes mayores y celebridades para determinar cómo quieren lucir. Parte de esto incluye dilucidar cómo expresar sus intereses e identidades a través de su apariencia. Sin embargo, una obsesión con la apariencia puede ser poco saludable si tu preadolescente empieza a sentir que no está a la altura.

Recuérdale que es normal verse diferente a otras personas. De hecho, todos somos diferentes, y no existe una cara o cuerpo “normal”. También ayuda recordar que su cuerpo está en pleno proceso de desarrollo y cambio; y que no se preocupen demasiado si sus compañeros se ven mayores que ellos.

Aquí te presentamos algunos SÍs y NOs para conversar con tu preadolescente sobre su cuerpo:

  • No los compares con ninguna otra persona -aún cuando intentas hacerle un cumplido.

  • No te quejes de tu propia apariencia delante de ellos.

  • dales un cumplido sobre cómo se ven.

  • … pero que no sea la única cosa por la cual le das un cumplido.

  • enfoca su atención en la salud y sentirse fuertes en vez de en la atractividad.

  • recuérdale que la mayoría de las fotos y videos de modelos y celebridades están fuertemente alteradas y no son reales.

  • fomenta el orgullo por su identidad racial/étnica, su identidad de género, lo que su cuerpo es capaz de hacer, etc., y busca oportunidades para celebrar su comunidad con ellos.

¿Cómo ayudo a mi preadolescente a construir su autoestima?

Durante la escuela intermedia, tu preadolescente se da cuenta de quién es en relación a otras personas. Su autoestima se refiere a cuán valioso se siente como persona y cuan confiado está en sus habilidades.

Mantener una autoestima saludable ayuda al preadolescente a luchar contra la presión social. Las personas de alta autoestima son más propensas a tomar decisiones más saludables, a generar objetivos fuertes y a evitar las influencias negativas.

Aquí te sugerimos algunas maneras de fomentar una autoestima saludable:

Diles que los amas y aprecias por quienes realmente son.

  • Hazle un cumplido. Alaba el esfuerzo puesto en su trabajo y sus logros.

  • No lo compares con ninguna otra persona. Ayuda a que utilice sus objetivos personales, no los logros de otros, para medir su éxito.

Enseña respeto demostrándolo.

  • Toma en serio sus problemas, aún si te parecen un poco tontos. Acepta sus sentimientos (“Veo que esto te está molestando”) y ayúdale a resolver los problemas.

  • Haz cumplir las reglas en privado. No lo reprimendas en público, especialmente delante de sus amigos. Sumado a que puede ser malo para su autoestima, puede crear sentimientos negativos entre ustedes. Trata de hacer cumplir las reglas en privado cada vez que sea posible.

Ayúdale a sentirse capaz.

  • Incentiva los objetivos realistas. Una autoestima baja puede derivar de la imposición de demandas imposibles sobre tu hijo/a. Ayúdale a establecer objetivos altos pero alcanzables.

  • Dales un cumplido por su esfuerzo. Que sepan que no siempre tienen que ganar o ser perfectos. Felicitale por su esfuerzo y por intentar cosas nuevas.

  • Deja que tomen algunas decisiones solos. De ser posible, deja que tu preadolescente tome decisiones, como lo es decorar su habitación, o en cuáles actividades quiere involucrarse después de la escuela.

  • Dales tareas del hogar. Ayudar al funcionamiento de la casa puede hacerle sentir útil, entender el valor de la responsabilidad y cómo su comportamiento afecta a otros.

Demuestra orgullo en tu herencia compartida.

Reconoce las tradiciones culturales particulares, sus cualidades y valores. Como los niños se sienten respecto a su raza o etnia puede ser de gran influencia en su autoestima. Los estudios demuestran que los adolescentes que se enorgullecen de ser afroamericano o latino se sienten bien consigo mismo y tienen mayor autoestima. Puedes incluirlos en las actividades dedicadas a aprender sobre su historia familiar y cultura, por ejemplo, aprender sobre importantes modelos de personas a seguir.