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Los niños/as en la escuela intermedia necesitan límites y contención para sentirse seguros. Aquí presentamos algunas maneras de dialogar sobre seguridad en la escuela, en el mundo y en línea (online).

¿Qué debo tener en cuenta?

Ayuda a que tu preadolescente tome buenas decisiones. Tu preadolescente comienza a querer más independencia. Esto no significa no necesitar tu ayuda para mantener su seguridad y tomar buenas decisiones. La mejor manera de ayudarles a estar seguros -mientras pasan más tiempo en línea y fuera de tu supervisión directa- es estar involucrada/o en sus vidas. Tú le enseñaste a cruzar la calle o andar en bicicleta; ahora puedes enseñarle las habilidades necesarias para lidiar con el bullying, la seguridad en línea y la presión social.

Demuestra respeto, empatía y amabilidad en tu casa. Comparte -y luego sostiene- tus creencias sobre cómo las personas merecen ser tratadas. Piensa en qué características despliega un buen modelo a seguir. Trata a extraños, colegas y familiares con el mismo respeto que te gustaría que tu preadolescente tratase a las personas de su vida. Ayúdale a ver el valor de defender lo correcto en vez de solamente dejarse llevar por lo que hacen todos.

Modela comportamientos seguros. Sé crítico de la información que lees en internet si no es de fuente fidedigna, y ten cuidado de compartir cualquier información privada o ubicación geográfica en las redes sociales. En lo referente a las drogas y el alcohol, piensa con cuánta frecuencia bebes y cuánto bebes delante de tu preadolescente, y sé considerado sobre cómo hablas sobre estos temas (incluyendo las drogas con prescripción médica) frente a ellos.

Tómate el tiempo de pensar cuáles son tus valores en lo que respecta a las fiestas, al comportamiento en línea y el bullying. Ponte de acuerdo con la persona con la que co-maternas o co-paternas de manera de ser consistentes con las reglas y poder ser ambos modelos a seguir.

¿Cómo hablo sobre internet y seguridad telefónica?

Puedes sentir que tu preadolescente sabe más de tecnología que tú. Pero no tienes que ser experta/a en ningún lenguaje secreto en línea. Solo necesitas saber cómo hablar con ellos. Una gran parte de ofrecer protección a tus hijos es involucrarse y estar atentos a sus vidas en línea. Aprende qué sitios de redes sociales y aplicaciones utiliza y con quiénes chatea mientras está en línea.

Muchos niños/as comparten sus cuentas de redes sociales y teléfonos con sus padres. Si consideras que tu preadolescente ya tiene edad suficiente para tener su propio teléfono/redes sociales, síguele de cerca. Tal vez quieras crear algunas reglas sobre hacer amistades/seguidores, o compartir las contraseñas contigo. También puedes recurrir a controles parentales y software de monitoreo para supervisar. Diles claramente cuáles son tus expectativas. Involúcrate en el proceso de creación de estas reglas de manera que estén mejor dispuestos a seguirlas. Y que puedan entender que estas reglas están diseñadas para su protección.

Algunas reglas básicas para mantener la seguridad dentro de los espacios digitales:

  • Nunca compartas información personal (dirección o teléfono) en tu perfil público o con cualquier persona que no conozcas personalmente.

  • Nunca envíes fotos tuyas a otras personas en línea sin el permiso de tus padres.

  • Asume que todo lo que subas o digas en línea o a través de las aplicaciones puede ser visto por cualquiera, en cualquier lugar (sin importar las especificaciones de seguridad que utilices). Esto puede traer consecuencias en la vida real, por ejemplo, la administración de tu escuela puede ver lo que tú escribiste y suspenderte por no estar alineado con sus reglas.

No hay manera cierta de saber con quién hablas cuando estás en línea -a pesar de ser alguien que dice conocerte o amigos. No puedes saber si esa persona con la que chateas es quien dice ser en la vida real. Que tus hijos/as sepan que pueden acudir a tí si les pasa algo en línea que los hace sentir incómodos, temerosos o mal. Tú solo quieres ayudarlos aún cuando se preocupen de meterse en problemas contigo.

¿Cómo hablo con mi preadolescente sobre las drogas y el alcohol?

El uso de drogas y alcohol es poco usual en los preadolescentes. Así que se convierte en una buena edad para dialogar sobre tus valores en lo referente a las drogas y el alcohol -mucho antes de que se les presente la situación donde la presión social los empuje a beber y/o a probar las drogas. Si lo/la preparas para lidiar con la presión social, le ayudarás a poder evitar ese comportamiento negativo en el futuro.

Primero, debes convenir qué mensajes quieres transmitir sobre el alcohol y las drogas (incluyendo las de prescripción médica). ¿Qué es lo correcto e incorrecto para un adulto? ¿Cómo se diferencia con el preadolescente y porqué? ¿Cuáles son los valores religiosos, historia familiar y otras experiencias que sostienen tus valores? Háblale sobre tus creencias y que sepan cuáles son tus expectativas respecto a este tema ahora y en el futuro.

Para empezar a dialogar, puedes utilizar la televisión, las películas o música como disparadores. Pregunta a tu preadolescente qué piensa sobre la bebida, fumar o tomar drogas, y si conocen a alguien de la escuela involucrado ya en estos comportamientos. Ayúdale a pensar qué hacer si se encuentra alguna vez en una situación difícil, como puede ser:

  • Alguien le ofrece una bebida alcohólica, un cigarrillo o algún tipo de drogas

  • Un amigo/a se emborracha o droga y está en peligro

  • El conductor se emborracha o droga

Una sugerencia es que tu preadolescente te utilice como excusa para rechazar la presión social. Pueden decir algo similar a “Me meteré en un gran problema con mi madre/padre si hago eso” o, “Necesito irme a casa y ayudar con las tareas de la casa”. Otra manera de ayudarle a lidiar con la presión social es la construcción de su autoestima.

Conversa con los padres de los amigos de tu preadolescente sobre quién estará en la casa cuando tu hijo/a los visite, y trata de conocer mejor a sus amigos.

Recuérdale a tu preadolescente sobre el riesgo legal si beben siendo menores de edad y de comprar o estar en posesión de drogas. Que entiendan que si se vuelven adictos a las drogas o se meten en líos con la ley (aún siendo menores) afectará directamente sus posibilidades de cumplir sus sueños en el futuro.

¿Cómo hablo sobre abuso con mi preadolescente?

Nadie quiere pensar que una persona puede victimizar a un niño/a, pero el abuso sexual puede sucederle a cualquiera. Existen algunas reglas básicas de protección para tus hijos/as y para que ellos se protejan a sí mismos.

Una de las mejores maneras de reconocer si tu hijo/a a sido víctima de abuso es mantenerse involucrado activamente e interesado en sus vidas. Que sepan que pueden contar contigo para conversar sobre estas cosas cuando lo necesiten y nunca estarán en problemas por lo que digan o pregunten.

La mayoría de los casos de abuso sexual suceden en ambientes aislados, 1 a 1, y los abusadores son usualmente alguien que el niño/a o la familia conoce. Ejerce precaución cuando tu preadolescente pasa tiempo a solas con otros adultos y adolescentes mayores. Como regla general, lo mejor son ambientes grupales o situaciones 1 a 1 donde otras personas puedan observar. Piensa detenidamente al elegir cuidadores, y conoce a los otros adultos, niños/as, entrenadores, maestros y niñeras con quienes pasa su tiempo.

Las señales de abuso pueden no ser obvias, de manera que es primordial saber qué buscar. Algunas señales incluyen: incomodidad o infecciones en la zona genital, cambios de comportamiento repentino (por ejemplo, arranques de furia/berrinches, etc.), problemas en la escuela, ansiedad, depresión o aislamiento.

Si piensas que tu preadolescente está siendo abusado/a:
Si sospechas abuso o tu preadolescente te lo ha contado, tómalo con seriedad. Dile que le crees, que no está en problemas y que le ayudarás a protegerse.

Trata de mantener la calma tanto como puedas delante de ellos así no se atemorizan o encierran en sí mismos aún más. Incentiva a que hable con libertad. Haz preguntas de respuestas abiertas como “Y entonces, ¿qué sucedió?” para seguir la conversación. Diles que te alivia que te lo hayan contado.

Cómo reportar el abuso:
Es importante reportar abuso para la protección de tu preadolescente y otras potenciales víctimas. En algunos casos, tal vez estés obligada legalmente a reportar el abuso. Busca ayuda de la ley, de los servicios de protección al menor o de un centro de defensoría de la niñez tan pronto como puedas. Puedes llamar a Childhelp National Abuse hotline (800.422.4454) por asistencia.

Si existen señales físicas de abuso o tu hijo/a te cuenta que han tenido contacto físico con el abusador, contacta a un médico o enfermera. Pueden tratar los problemas físicos causados por el abuso y tal vez ser capaces de recolectar evidencia para investigaciones futuras.

La vida luego del abuso:
Es importante buscar ayuda de profesionales si una persona ha sido abusada y así ayudarle a mantener su salud. Las líneas de ayuda confidenciales y gratuitas de Childhelp National Abuse hotline (800.422.4454) o RAINN pueden conectarte con otros sitios en tu zona de residencia.

El proceso de sanación puede ser largo y difícil así que trata de ser contenedor, protector y esperanzador. Que tu hijo/a sepa que lo sucedido NO es su culpa -nadie merece ser abusado, no importa qué. Es usual que los padres se sienten muy culpables si su hijo/a fue abusado/a, pero tampoco es su culpa. La única persona culpable en esta situación es el abusador.

Si tienes dificultades para hablar sobre el abuso con tu hijo/a, busca ayuda de tu pareja, amigos cercanos o familiares, quienes pueden ofrecer su apoyo durante estas conversaciones. Tal vez quieras considerar consultar con un terapeuta o consejero para poder procesar tus sentimientos al respecto y así contener mejor a tu hijo/a.

El abuso infantil -sea abuso sexual infantil, abuso emocional o psicológico, o violencia física- cambia la vida de las personas, las familias y comunidades para siempre. Para tí, como madre/padre, puede significar cortar lazos con alguien cercano a tí y a tu familia, o tal vez alguien dentro de tu misma familia, lo cual puede resultar casi imposible. Todo esto es abrumador así que mejor encontrar algún tipo de ayuda para tí también. Busca la contención de tus seres queridos, y la asistencia de un consejero, terapeuta o grupo de ayuda. Conseguir ayuda para tí te ayudará a poder ser la defensora #1 de tu hijo/a durante esta etapa tan difícil.

¿Cómo hablo sobre bullying con mi hijo/a en escuela intermedia?

Muy frecuentemente, el bullying se convierte en un problema mayor durante la escuela intermedia. Puede suceder cara a cara o en línea (online). Todo tipo de bullying provoca daños.

Los preadolescentes que sufren el bullying pueden mostrar las siguientes señales:

  • Se ven infelices o se encuentran atemorizados; rehúsan salir a cualquier lado

  • Se vuelven solitarios

  • Lesiones sin explicación o sus cosas se ven dañadas o desaparecen

  • Dolores de cabeza frecuentes, problemas estomacales, problemas de sueño, y otros síntomas físicos

  • Cambios emocionales o en comportamiento, incluyendo ansiedad, baja autoestima o bajo rendimiento escolar

Mantente involucrado/a en la vida social de tu preadolescente de manera que puedas ayudarle a sortear situaciones sociales difíciles. Sé claro sobre lo que es el bullying, y que pueden recurrir a tí por ayuda con esto.

Si tu preadolescente es víctima del bullying, aquí te sugerimos cómo proceder:

  • Dales mucho amor y contención. Escucha, trata de que entiendan que no es su culpa y demuestra tu cariño hacia ellos.

  • Provee estrategias para poder lidiar con ello. Pueden tratar de ignorarlo, decirle al que los intimida que se detenga o tratar de mantenerse unido a un grupo.

  • Involucra a la escuela. Conversa con tu hijo/a sobre los beneficios de contactar a la escuela: ellos trabajarán para la prevención del bullying. Frecuentemente, es más seguro trabajar junto a la escuela que contactar a los padres del bully directamente. Ten tus notas listas. Será más fácil cuantas más detalles puedas brindar (nombres, fechas, quién vio qué, posteos en redes sociales, etc.).

Qué hacer si tu preadolescente ES el bully (intimida, agrede, acosa, etc.):

Si te enteras que tu preadolescente ha estado comportándose como un bully, lo más importante es tomar esta acusación con seriedad. Aún si este comportamiento te parece aceptable o natural, puede estar causando gran dolor o peligro para otra persona.

Sostén una conversación con tu preadolescente sobre sus maneras de proceder. Recuérdale que lo amas sin importar qué pero que ningún tipo de comportamiento bullying es aceptable: violencia física, intimidar, insultar o hacer correr rumores. Pregúntale las razones de su comportamiento y que sepa que debe cambiarlos y que tú le ayudarás a hacerlo.

Puede que tengas una reunión con alguna persona de la escuela para discutir la situación. Que sepan que tú vas a colaborar con ellos para detener el bullying de tu hijo, y cuéntales cualquier situación familiar o personal que creas contribuye al problema.

Si tu preadolescente es testigo de bullying:

Ayuda a que practique maneras diferentes de ayudar a alguien víctima de bullying, como:

  • Ser amable con los compañeros que sufren bullying

  • Decirlo a un adulto de confianza

  • Crear una distracción

  • Ayudar a la víctima a irse del lugar

  • Ser un buen ejemplo y no reír o unirse al bullying

El bullying en línea (también conocido como “ciberbullying”) puede ser tan devastador como el bullying cara a cara. El ciberbullying puede ocurrir 24/7 -contrariamente al bullying en la escuela o en público-, puede provenir de miles de personas alrededor del mundo y puede alcanzar a las personas cuando están solos. Ejemplos de ciberbullying incluyen:

  • Enviar correos electrónicos, mensajes de texto o mensajes en las redes sociales con amenazas, insultos o rumores

  • Crear perfiles falsos o direcciones de correo electrónico con la intención de herir los sentimientos de otros

  • Postear fotos o videos que averguenzan

Algunas escuelas tienen reglas de ciberbullying, y algunas clases de ciberbullying son ilegales, como lo es una amenaza de violencia, el envío de imágenes sexuales explícitas de menores, o perseguir a alguien en línea (stalking).

Habla con tu preadolescente sobre ciberbullying. Sé claro que nunca es correcto acosar o ridiculizar a otras personas en línea. Y que te cuenten si alguien los molesta por esta vía, para así crear un plan de acción juntos. Incentiva a tu preadolescente para que deje de utilizar el teléfono/computador/tablet por un tiempo si las cosas se salen de control.