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A medida que crecen, los niños comienzan a entender cómo sucede un embarazo. Estas conversaciones pueden ser más fáciles para ellos si te preparas para hoy para ellas. Lo más importante es mantener la mente abierta y estar disponibles para cuándo ellos quieran conversar.

¿Qué debo tener en cuenta?

Nunca es demasiado temprano para comenzar una conversación sobre este tema. Es normal que los niños sientan curiosidad sobre el embarazo y la reproducción. A esta edad los niños deberían entender que la reproducción es una parte natural de la vida y que todos los seres vivientes se reproducen. También es importante que vean que tú eres un recurso seguro para aprender sobre estos temas.

Está bien si no sabes cómo responder a su pregunta de inmediato, o si prefieres esperar hasta encontrar un lugar más privado y cómodo para conversar sobre estos temas. Puedes ganar un poco de tiempo para organizar tus pensamientos y planear la manera de responder diciendo algo así como “Esa es una gran pregunta, y es un poco difícil de explicar… ¿Podemos hablar de ello en casa?

Y si dices que lo hablarás luego, asegúrate de mantener tu promesa. Ignorar el tema no eliminará la curiosidad. Al contrario, le enviarás el mensaje que él/ella no puede acudir a tí con preguntas sobre estos temas.

No le des tanta importancia. Los niños pequeños no saben de forma automática que hablar de estos temas puede resultar incómodo para los adultos. Ellos no necesariamente piensan en el embarazo y la reproducción como algo “sexual” y algo diferente a cualquier otro tema. De manera que la manera en la que eliges hablar sobre estos temas comunica tanto como la información que les brindes. Es normal sentir un poco de vergüenza, pero mantén la calma y no actúes ni sorprendida ni alterada si tu hijo/a te pregunta algo que a tí te hace sonrojar.

Si piensas las respuestas a sus preguntas con anticipación y te recuerdas a tí misma de sostener muchas pequeñas conversaciones a medida que crecen, te sacarás mucha de la presión de encima.

Mantén la conversación simple y directa. Puedes ofrecer más detalles a medida que crezcan. Una manera en la que hacer que estas conversaciones sean más fáciles es recordar que no tienes que dar cada detalle sobre reproducción en una sola conversación. De hecho, cuando son pequeños, cuanto más simple, mejor. Comienza preguntando de dónde viene su inquietud; ¿lo escucharon en la escuela? ¿vieron una persona embarazada? ¿leyeron algo en un libro? Ponerle un contexto a su pregunta te ayudará a enfocar su respuesta. También ganas un poco de tiempo para pensar cómo quieres responder.

Mantén tus respuestas cortas y define cualquier palabra que no conozcan. Esto ayuda a que tu hijo/a no se sienta abrumado de información. Con el tiempo, chequéa su entendimiento y fomenta más conversaciones preguntando: “¿Eso contesta tu pregunta?” o ¿Hay alguna otra cosa que quieras saber?”

¿Cómo hablo con mi hijo/a sobre ¿de dónde vienen los bebés?

Cuanto más pequeño el niño, menos detalles son necesarios. Por supuesto que quieres responder con honestidad pero usualmente la explicación más simple es suficiente; te harán saber si quieren más información. Recuerda que sostendrás muchas de estas conversaciones, así que no te sientas que debes enseñarles todo en un único y largo discurso. Puedes empezar enseñándoles los nombres de las partes del cuerpo relacionados con la reproducción (enfoca primero en aquellas partes que ellos pueden observar, como el pene y la vagina).

Si un/a niño/a de 5 años pregunta: ¿De dónde vienen los bebés?, tú puedes contestar “Un bebé crece en la barriga de su mamá y sale por su vagina”. Esto puede ser suficiente para satisfacer su curiosidad.

Y si preguntan: “¿Cómo llega el bebé a la barriga de la mamá?” puedes responder y mantener la respuesta apropiada para su edad; no necesitas describir todos los detalles involucrados en sexo pene-en-vagina. Por ejemplo, puedes contestar: “La mayoría de las mujeres tienen ovocitos (como huevos pequeños) en una parte particular de su barriga. La mayor parte de los hombres llevan semillitas muy pequeñas, llamadas espermatozoides. A veces, cuando dos adultos tienen sexo, el pene de uno de los adultos entra en la vagina de la otra persona. Un bebé se forma si una semilla y un huevo se encuentran. ¿Tienes alguna otra pregunta sobre esto?

A medida que crecen, puedes incluir aún más detalles: “A veces mientras dos adultos tienen sexo, sale esperma del pene, nada por la vagina y entra al útero, buscando un huevo. Si el esperma y el huevo se encuentran, empezará a crecer un bebé. El bebé crece en el útero durante 9 meses y luego sale por la vagina o por pequeño corte en el abdomen”.

Tú decides cuántos detalles quieres dar basado en las conversaciones que hayas sostenido previamente, o lo que tú consideras que tu hijo/a esté listo para entender.

Muchas personas quieren saber cómo hablar sobre reproducción de manera inclusiva, sin excluir a padres homosexuales, padres trans o género no-conformistas, y familias que se construyen a través de la adopción, la subrogación o asistencia reproductiva.

Ser inclusivos de las personas trans o género no-conformistas puede resultar tan simple como decir, “Algunas personas tienen esperma” o “No todos los hombres tienen esperma, pero la mayoría sí”, en vez de “los hombres tienen esperma”. O también puedes explicarlo así: “a veces los ovos y esperma necesitan una pequeña ayuda de un médico para encontrarse y formar un bebé”. No necesitas entrar en una discusión detallada sobre identidad de género o FIV con tu hijo/a pequeño/a, pero éstas te brindan una oportunidad para hablar sobre cómo cada cuerpo es diferente, y que existen varias maneras de formar una familia. Algunos libros fabulosos para tener en cuenta son: It’s Not The Stork (edad 4+) o It’s So Amazing (edad 7+) por Robie Harris y What Makes A Baby por Cory Silverberg.

Es normal que los niños pequeños se muestren sorprendidos por la nueva información aprendida y que quieran hablar mucho sobre ella. De manera que debes ayudar a tu hijo a, no solo sentirse cómodo con estos temas, sino también es una buena idea enseñarle a respetar los límites establecidos por otras personas y las expectativas de su comunidad en lo que respecta a estas conversaciones.

Puedes decir, “estos temas pueden ser muy privados para algunos adultos. Yo puedo responder cualquier pregunta que se presente, pero no quiero que hables con otros sobre sus cuerpos o de dónde vienen los bebés a menos que ellos te den su consentimiento para preguntar sobre esos temas”. Puedes ayudarle a identificar a otros adultos confiables y seguros en su vida, como lo son la persona con la que co-maternas o co-paternas, los abuelos u otros familiares.

¿Cómo hablo sobre la decisión de tener un bebé (o no)?

Claramente a tu hijo/a le faltan muchos años antes de decidir si quiere tener un bebé o no, pero eso no significa que no puedas hablar sobre lo que eso implica. Es bueno que entienda que algunas personas tienen bebés y otras no, y que esto es una decisión personal. Lo que es correcto para una persona puede no serlo para otra. Puedes contarle cómo y porqué decidiste convertirte en madre/padre, y también puedes contarle sobre otras personas en su vida que no tienen hijos.

Estas conversaciones no están diseñadas para convencer a tu hijo/a de seguir un camino determinado en su vida, pero sí demostrar que existen muchas maneras de ser feliz en la adultez. Puede también ser útil para allanar el camino de futuras conversaciones sobre métodos anticonceptivos y planificación familiar, y ayudar a que tu hijo/a desarrolle los objetivos de vida que lo harán vivir con felicidad y plenitud.

Es positivo que los niños entiendan que ser madre/padre es una GRAN responsabilidad, y que existen maneras de esperar hasta estar listos. También lo es el mantener conversaciones honestas sobre métodos anticonceptivos, especialmente al hacerse mayores o cuando surjan preguntas sobre la prevención de un embarazo.

Como de costumbre, lo simple es clave. Puedes decir: “Existen remedios que las personas pueden tomar cuando no quieren tener un bebé de momento” o, “Hay cosas que las personas pueden usar para detener el esperma y que no llegue al ovo, y así no hay bebé”. A medida que crecen, puedes ser más específico sobre cómo funcionan los anticonceptivos para prevenir un embarazo (y a veces las ETS) por el sexo.

Algunos padres evitan hablar sobre métodos anticonceptivos porque creen que, si admiten que el sexo tiene otros beneficios (como el placer), esto fomentará que su hijo/a sea sexualmente activo a una edad muy temprana. Pero varios estudios indican que esto no es verdad; las discusiones abiertas y basadas en hechos concretos sobre el sexo seguro y la prevención del embarazo no incentivan a los niños a tener sexo precozmente. De hecho, aumentan las posibilidades de que tus hijos tomen decisiones más responsables sobre su protección al eventualmente decidir tener sexo. También demuestra que pueden pedir tu ayuda en lo que respecta a anticonceptivos y sexo seguro cuando se acerque ese momento. Chequea más consejos sobre cómo hablar con tus hijos sobre sexo y sexualidad.