¿Qué es la infertilidad?

La infertilidad es la dificultad para lograr o para retener un embarazo. Los problemas de fertilidad se pueden presentar en mujeres y en hombres, y pueden tener muchas causas.

La infertilidad es muy común

A algunas personas les resulta difícil lograr un embarazo o llevarlo a término. Generalmente se diagnostica infertilidad cuando no se logra el embarazo después de 1 año o más de intentarlo, o si has tenido varios abortos espontáneos. Existen tratamientos para muchos tipos de infertilidad y, posteriormente, muchas personas logran tener un embarazo saludable y un bebé.

Millones de personas —más de 1 de cada 10 parejas— tienen problemas de fertilidad. Y no es únicamente “un problema de mujeres” o algo relacionado con la edad. Hay muchas cosas que pueden conducir a la infertilidad, y esta puede afectar a personas de cualquier sexo y edad. Cuando a una pareja le cuesta lograr un embarazo, cualquiera de los dos (o ambos) tienen las mismas probabilidades de ser la causa. Por eso, generalmente, se les hacen pruebas de infertilidad a ambos miembros cuando una pareja tiene dificultades de que se produzca un embarazo.

¿Cuáles son las causas de la infertilidad?

Existen muchas causas posibles de infertilidad. Consultar a un médico que se especialice en infertilidad puede ayudarte a detectar qué es lo que causa tus problemas de fertilidad y encontrar el mejor tratamiento para ti. A veces no es posible conocer la razón de la infertilidad; en este caso se denomina “infertilidad idiopática” o “inexplicada”. La infertilidad inexplicada puede ser muy frustrante, pero, aun así, existen opciones de tratamiento que puedes probar.

Causas de infertilidad en mujer cis

Algunas razones comunes de la infertilidad en mujeres cisgénero incluyen las siguientes:

  • Clamidia o gonorrea no tratadas.
  • Falta de ovulación (los ovarios no liberan óvulos).
  • Trompas de Falopio bloqueadas: el esperma no puede llegar al óvulo.
  • Óvulos de mala calidad.
  • La forma del útero dificulta que un óvulo fecundado se implante.
  • Endometriosis.
  • Fibromas uterinos.

Causas de infertilidad en hombres cisgénero

Las causas más comunes de infertilidad en hombres cisgénero incluyen las siguientes:

  • Clamidia o gonorrea no tratadas.
  • Bajo recuento de espermatozoides (no tener suficiente esperma en el semen).
  • Baja movilidad de los espermatozoides (los espermatozoides no nadan lo suficientemente bien como para llegar a un óvulo).
  • Espermatozoides no formados adecuadamente.
  • Semen tan espeso que los espermatozoides no pueden moverse fácilmente en él.
  • Ausencia de espermatozoides en el semen.

El exceso o la insuficiencia de algunas de las hormonas que ayudan al cuerpo para producir esperma también puede conducir a problemas relacionados con el semen que causan infertilidad.

La infertilidad también se puede deber a un problema de eyaculación. Si los conductos dentro del pene o los testículos están bloqueados, el hombre puede tener dificultad para eyacular, o bien no sale nada cuando tiene un orgasmo. A veces, la eyaculación puede enviar el semen de la próstata a la vejiga, en lugar de que salga por el pene.

Si eres trans y usas hormonas

Los tratamientos con hormonas y las cirugías de afirmación de género pueden conducir a la infertilidad, pero no siempre lo hacen. Si deseas lograr un embarazo, consulta con tu médico o enfermero acerca de tus opciones de fertilidad. Si no deseas embarazarte, usa anticonceptivos.

¿Qué puede aumentar el riesgo de infertilidad?

Hay ciertos factores de salud y estilo de vida que pueden aumentar tus posibilidades de tener problemas de fertilidad. Por ejemplo:

  • Ser mayor de 35 años (en el caso de las mujeres).
  • Tener mucho sobrepeso o ser demasiado delgado.
  • Quimioterapia o radioterapia.
  • Mucha exposición a toxinas ambientales, como plomo o pesticidas.
  • Consumo excesivo de alcohol o drogas.
  • Fumar tabaco.
  • No realizar las pruebas recomendadas para la detección de la clamidia y la gonorrea.
  • Antecedentes de enfermedad pélvica inflamatoria (EPI).
  • Lesiones en el escroto y los testículos.
  • Haber recibido mucho calor en los testículos (por usar prendas muy ajustadas o por nadar o bañarse en agua caliente con frecuencia y de manera reciente).
  • Tener un testículo retenido.