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Una mujer nunca debe sentirse avergonzada o juzgada cuando toma la decisión profundamente personal y a menudo compleja, de elegir entre la adopción, interrumpir un embarazo o criar a un hijo.

Nuestra experiencia de atención pastoral nos enseña que es mejor dejar las decisiones de atención médica en manos de los pacientes en consulta con su familia, su proveedor de servicios de salud y su fe, sin interferencia de los políticos o los tribunales. Como clero, afirmamos que es un derecho sagrado de la mujer -guiada por su sabiduría, su fe y su conciencia-, el tomar la compleja decisión de poner fin a un embarazo.

Con demasiada frecuencia, vemos a los políticos poner restricciones médicamente innecesarias al aborto, en un esfuerzo por poner barreras entre una mujer y su doctor. Entre el 2011 y el 2013 se adoptaron más leyes para limitar el acceso al aborto, que durante toda la década anterior. El resultado: más de la mitad de las mujeres estadounidenses en edad reproductiva, viven ahora en estados donde el acceso al aborto está limitado por las leyes estatales.

Los esfuerzos para limitar el acceso al aborto seguro y legal, tienen un impacto especialmente duro en las mujeres y las familias que luchan por sobrevivir. Estas familias a menudo no pueden permitirse viajar cientos de millas hasta el centro de salud más cercano, si es que logran conseguir atención médica. En lugar de ayudar a los estadounidens más necesitados, éstos políticos se lo están poniendo más difícil a quienes no tienen recursos.

La realidad es que millones de mujeres enfrentan embarazos no planeados cada año. Muchas, especialmente las mujeres jóvenes, se sienten solas o tienen preguntas al considerar el aborto. Es importante que todas las mujeres tengan acceso a información sin juicios, sobre todas las opciones disponibles, incluyendo el aborto seguro y legal.

Como ha escrito la jueza Ruth Bader Ginsburg, “las impugnaciones legales a las restriciones indebidas a los procedimientos de aborto, no buscan defender una nocion generalizada de la privacidad, más bien, se centran en la autonomia de la mujer para definir el curso de su vida, y así disfrutar de un estatus de ciudadania equitativo”

El don y la responsabilidad de las decisiones reproductivas recaen en la mujer y no deben ser usurpados por los políticos o los tribunales.

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La Junta de Defensa del Clero (CAB por sus siglas en inglés) de Planned Parenthood Federation of America, creada en 1994, lidera un esfuerzo nacional para aumentar la conciencia pública acerca de la base teológica y moral que existe para defender la salud y la justicia reproductiva. Los miembros de la Junta de Defensa del Clero son clérigos dedicados a favor del derecho a decidir, que pertenecen a diferentes denominaciones religiosas y comunidades en los EE. UU., y que trabajan con Planned Parenthood a nivel nacional y estatal para promover el objetivo de la total libertad reproductiva para todas las mujeres y hombres.

Abril, 2014