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Usualmente, cuando ves un anuncio o folleto sobre el cáncer de cuello uterino, el examen de Papanicolaou, e incluso la prueba del papiloma humano, estos son dirigidos a las mujeres cis : usan imágenes de mujeres cis, colores “femeninos” y lenguaje que no es muy incluyente de personas que no se identifican como tal. Sound familiar? 

Sin embargo, el cáncer de cuello uterino no solo afecta a las mujeres cis. La verdad es que cualquier persona con cuello uterino puede padecer de este tipo de cáncer, sin importar con cuál género se identifica o con quién tiene sexo. Esto es porque el virus del papiloma humano, que puede llegar a causar cáncer de cuello uterino, es una infección de transmisión sexual  súper común que puede afectar a todas las personas. Bottom line, si tienes útero, estás en riesgo de tener cáncer de cuello uterino. 

En otro blog hablamos sobre las diferentes pruebas que existen para detectar el cáncer de cuello uterino de manera temprana, y así poder tratar cualquier problema antes de que se convierta en cáncer. Estas pruebas son súper importantes y recomendadas para todas las personas con útero empezando entre los 21 y 25 años. Sin embargo, los estudios muestran que, comparadas con las mujeres cis, es menos probable que las personas transgénero o no binarias que tienen útero se hagan estas pruebas de detección. De manera similar, es menos probable que las personas, que se identifican como lesbianas (en términos de orientación sexual), se hagan estos exámenes. ¿Por qué ocurre esto? 

Existen varias barreras que no permiten que las personas con útero diferentes a las mujeres cis se hagan las pruebas de Papanicolaou o papiloma humano como es recomendado. Estas barreras incluyen la falta de información sobre quién está en riesgo y quién debería hacerse las pruebas (por ejemplo, algunas personas creen que solo deben hacerse las pruebas de detección si tienen sexo de pene en vagina), la falta de información sobre el papiloma humano y sus formas de transmisión, la percepción de estos exámenes como algo “femenino” que no está de acuerdo con su identidad masculina, el estrés emocional y la disforia de género que pueden ser causados por los exámenes ginecológicos como el Pap, y no poder acceder a proveedores médicos de confianza que acepten y apoyen su identidad de género, tengan experiencia trabajando con pacientes trans o no binarios, y conozcan las necesidades de salud específicas de estas comunidades.  

Todo esto hace más difícil que las personas (sin importar su género) busquen, y reciban, la atención que necesitan para mantenerse saludables, protegerse contra el cáncer de cuello uterino y detectar los cambios precancerosos a tiempo. Un buen primer paso es entender tu riesgo y conocer la importancia de hacerse el Papanicolau y/o la prueba de papiloma humano. Y si estás listx para dar el siguiente paso y hacerte los exámenes, existen varios recursos para encontrar proveedores médicos que ofrecen servicios amigables para personas trans y personas LGBQ+ (ambos recursos en inglés). 

Etiquetas: Mes-de-Conciencia-sobre-el-Cancer-de-Cuello-Uterino, Checa-Tu-Cuello, Cancer-de-Cuello-Uterino, Prevenir-el-Cancer-de-Cuello-Uterino, En-Enero-Checa-Tu-Cuello

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