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El síntoma principal del molluscum contagiosum es la aparición de bultos pequeños y firmes en la piel, que generalmente son inofensivos.

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Síntomas del molluscum contagiosum

Si tienes molluscum contagiosum, te aparecerán una o más protuberancias redondeadas y firmes en el área genital o en los muslos, los brazos, el torso, el cuello o la cara. Pueden ser pequeñas como la cabeza de un alfiler o grandes como una goma de borrar. Por lo general, los bultos son rosados, blancos o de color piel y suelen presentar una pequeña hendidura u hoyuelo en el centro. Pueden aparecer solos o en grupo. Por lo general, son indoloros aunque pueden provocar picazón, irritación, hinchazón o enrojecimiento.

Los síntomas se manifiestan donde se produjo la infección. Por ejemplo, si te contagias el molluscum contagiosum durante el sexo, es posible que tengas bultos en los muslos o en el área genital. Si te la contagias por compartir una toalla, estos aparecerán donde hubo contacto con la toalla.

A veces, las personas no notan los bultos o protuberancias; es difícil verlas si son pocas o si son muy pequeñas, y en general no causan ningún problema. De modo que algunas personas que tienen molluscum contagiosum no lo saben.

Por lo general, los bultos comienzan a aparecer en algún lugar del cuerpo entre 1 semana y 6 meses después de contraer el virus. Tienden a desaparecer espontáneamente entre los 6 meses y el año, pero pueden durar hasta 4 años.

¿Qué puede agravar los síntomas?

Si tu sistema inmunitario está debilitado —por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el cáncer u otra enfermedad—, puedes ser más propenso a contagiarte, y los síntomas pueden ser mucho más graves. Puedes tener brotes más grandes en todo el cuerpo y los bultos pueden ser más grandes y difíciles de tratar.