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Nota del editor: Esta será la primera nota de una serie de publicaciones de “Notas desde el terreno” en el blog, en las se destacará la organización de bases y la defensa legislativa a favor de políticas de sentido común que protejan y promuevan la salud sexual y reproductiva de individuos, familias y comunidades. Para celebrar el mes de la herencia latinx, vamos a poner el foco en nuestro programa Raíz, el cual tiene como compromiso derribar las barreras que la comunidad latinx enfrenta en el acceso al cuidado a la salud.  

Como latina de primera generación que creció en el norte suburbano de Lincolnwood, nunca tuve “la conversación” con mis padres. Nunca hablamos sobre lo que significaba tener el periodo ni de qué se trataba el sexo. Mi mamá lo mencionaba indirectamente, pero, al igual que en muchas familias de inmigrantes, este no era un tema sobre el que nos explayáramos, debido a una variedad de razones entremezcladas con la religión, la vergüenza y el miedo a tratar temas tabúes. 

Mis padres emigraron de El Salvador en 1992, hacia el final de la Guerra Civil, con mi madre embarazada de tres meses de mí. Se establecieron en el área de Northshore, lo que fue diferente al patrón de muchos otros inmigrantes latinxs que se establecieron en los barrios tradicionalmente latinxs del área de Chicagoland. Teníamos una casa bonita con patio en una comunidad que era predominantemente blanca y coreana. Pero cuando se sobrevino la crisis hipotecaria de 2008, perdimos nuestra casa y nos tuvimos que mudar cinco veces mientras cursaba la segunda mitad de la escuela preparatoria y durante mis años de universidad. Cuando llegué a la universidad y me tomé el tiempo de reflexionar en esa experiencia; me di cuenta de las inequidades que los y las inmigrantes latinxs enfrentan y de cómo eso marcó mi propia vida. 

Vine al programa Raíz de PPIL, que trabaja para armar equipos de organización comunitaria sostenibles en asociación mutua con las comunidades latinxs, por latinxs y para latinxs como resultado de mi otro trabajo de activismo en Aurora, mi hogar adoptivo durante los últimos cinco años. Al conocer de primera mano los tabúes que la comunidad latinx tiene con relación a los temas de salud reproductiva, vi del rol crucial que tiene el activismo para garantizar que todos los miembros de la comunidad tengan acceso equitativo al cuidado de la salud sexual y reproductiva. Esto es especialmente urgente para los inmigrantes, quienes ya enfrentan desafíos para acceder a la información y la asistencia. 

Uno de los momentos de mayor orgullo para mí es la asociación entre el programa Raíz y otra organización de defensoría para inmigrantes y refugiados, Aurora Rapid Response Team (Equipo de Respuesta Rápida de Aurora) con el fin de ayudar a los inmigrantes, en particular a los migrantes indocumentados, a acceder a fondos de alivio durante el COVID, ya que no son elegibles para obtener asistencia federal. Debido a que la ciudad no estaba atendiendo las necesidades monetarias de ese sector demográfico, ¡el programa Raíz fue capaz de igualar donaciones que ayudaron a ocho familias a llenar la solicitud para obtener fondos en solo 30 minutos! Juntos pudimos ayudar a esas familias a acceder a los fondos para pagar el alquiler, las facturas médicas y comprar útiles escolares. 

El programa Raíz también ha abierto conversaciones en la comunidad acerca de qué significa ser latina e inmigrante, ha abierto la discusión sobre los problemas de salud mental en nuestra comunidad y sobre cómo las personas no latinxs pueden ser aliadas y cómplices. Además, ofrece oportunidades para que los voluntarios ofrezcan la mayor o la menor cantidad de tiempo que puedan para trabajar en los temas que más los apasionen, desde hacer campañas telefónicas hasta ejercer presión en el gobierno. 

Me apasiona asegurarme de que la comunidad latinx tenga conocimiento de sus derechos reproductivos y que los inmigrantes tengan acceso a un cuidado de la salud seguro, de alta calidad y asequible. También quiero que la comunidad latinx de Aurora tenga conversaciones más abiertas sobre que significa ser transgénero o LGBTQ+, lo que es fundamental para tener una comunidad verdaderamente inclusiva. El programa Raíz es una manera fantástica de ejercer el activismo para que mi voz se escuche, sobre todo como mujer de color y primera generación estadounidense de salvadoreños.

Tags: grassroots organizing, latinx