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Hablar con tu pequeño/a sobre su seguridad y saber dónde y con quién se encuentran en todo momento es importante para mantenerlos seguros.

¿Qué debo tener en cuenta?

El abuso usualmente es perpetrado por alguien que tú o tu hijo/a conoce. El abuso por alguien conocido (familia extendida, cuidadores, etc.) es mucho más usual que el abuso por un extraño en el parque o en la calle. Esto no significa evitar que tu niño/a nunca hable con nadie (sería igualmente imposible). Pero sí significa que es importante enseñarles lo que otros adultos, niños mayores y adolescentes pueden hacer con ellos que está bien y qué no. Enseñarles a acudir a tí cuando sienten incomodidad por alguna razón puede resultar en descubrir el abuso tempranamente o antes de que suceda.

Ten cuidado a quién le confías el tiempo compartido con tu hijo/a. Tienes que saber dónde se encuentra tu hijo/a y los adultos a cargo en todo momento. Investiga un poco la reputación de los cuidadores profesionales que contrates (centros de día, niñeras, entrenadores, maestros, etc.) requiriendo referencias, verificación de antecedentes o las licencias para ejercer.

Escucha tus instintos y por sobre todo, escucha a tu hijo/a. Esto puede ser especialmente difícil si la persona con la cual tu hijo/a se siente inseguro o incómodo es alguien cercano o que tú quieres. Pero los niños/as raramente inventan historias de abuso, de manera que si ellos te dicen que tu pareja, sobrina/o, primo/a, etc. abusa de ellos o los hace sentir incómodos, creerles será de suma importancia en detener el abuso y comenzar su sanación.

¿Qué puedo hacer yo para prevenir el potencial abuso de mi hijo/a?

Todo lo que lastima o toma ventaja de un niño/a puede ser considerado abuso. Existen varios tipos de abuso, incluyendo el físico, emocional, psicológico y sexual.

El abuso sexual puede sucederle a cualquiera de los hijos/as de cualquier familia; y puede sucederle a niños/as durante sus años preescolares. Esta realidad puede dar miedo, pero hay cosas que tú puedes hacer para disminuir las posibilidades de que esto le pase a tu hijo/a.

  1. Enséñale a tu hijo/a las partes del cuerpo y se muy clara sobre quién tiene permitido el tocar o ver esas partes del cuerpo. Solo tú (y otro padre o madre y cuidadores) debe ver o tocar sus genitales si están ayudándoles a bañarse o vestirse; y su médico cuando de salud se trata (y solamente con permiso parental).

  2. Diles “Dime enseguida si alguien te ha lastimado, o si alguien te hace sentir inseguro o raro”. Se específico. Puedes decirle “Dime enseguida si alguien te hace sentir inseguro o raro, y por sobre todo si te piden que te quites la ropa, te besan en cualquier otra parte que no sea tu cara, o te tocan de manera que no te gusta o te hace sentir mal”.

  3. Déjales saber que nunca estarán en problemas contigo por decirte qué pasa y que les creerás si te lo cuentan. Las personas que abusan sexualmente de los niños/as dirán millones de mentiras para mantener el abuso en secreto. Asegúrate que tu hijo/a sepa que no está bien que alguien te pida que guardes el secreto si te tocan, y que deben decírtelo enseguida así tú puedes protegerlos. Tranquilízalos que no estarán en problemas por contarlo.

La única manera de saber si algo no está bien es estar presente en la vida de tu hijo/a. Habla con ellos sobre cómo fue su día, escúchalo, y cree en sus historias. Mantener una comunicación fluida con sus cuidadores ayudará a mantenerte alerta sobre señales de abuso que ellos pudieran detectar.

Pon atención a las señales de advertencia de abuso:

  • Lesiones sin explicación

  • Cambios en comportamiento

  • Retraerse o enojarse

  • Pesadillas

  • Mojar la cama de noche (fuera de lo común)

  • Síntomas de depresión o estrés post-traumático

No desoigas tus instintos si algo te parece sospechoso. Siéntate con tu hijo/a en privado en un lugar seguro para ellos. Haz preguntas abiertas y cree en lo que te cuenten.

¿Qué hacer si mi hijo/a ha sido abusado/a?

Enterarse que alguien abusó de tu hijo/a es una verdadera pesadilla. Debes saber que hay ayuda disponible y que no tienes que atravesar este momento a solas. Hay asistencia disponible.

Enterarse
Puede que te enteres por algo que tu hijo/a en edad preescolar te lo dice, o por las señales de advertencia de abuso como lesiones sin explicación, cambios en comportamiento, volverse retraído o enojarse, pesadillas, mojarse en la cama, o síntomas de depresión o estrés post-traumático.

Si no ves ninguna de estas señales y sin embargo tu instinto te dice que algo no anda bien, escucha ese sentimiento.

Siéntate con tu hijo/a en algún lugar calmo y privado y dale toda tu atención. Escucha, haz preguntas abiertas y confía en lo que te diga -a pesar de sonar como algo loco o si involucra a una persona que tú conoces y quieres. Recuerda, muchos abusadores son conocidos de la familia. Recuérdale que lo amas sin importar qué pase, que te alivia que te lo haya contado y que a pesar de estar enojada, él o ella no está en problemas. El abuso nunca es culpa de la víctima (aún cuando piensen que es consensual o dentro de una relación de pareja), y tu hijo/a en edad preescolar necesita que se lo recuerdes.

Encuentra ayuda
Busca ayuda una vez que hayas hablado con tu hijo/a en edad preescolar sobre lo que sucede. Le debes a tu hijo/a y a los otros niños de tu comunidad el mantenerlos seguros contra el abuso. En muchos lugares la ley requiere que tú reportes el abuso.

Encuentra asistencia en la policía, servicios de protección al menor, o un centro de defensoría de la niñez en cuanto te sea posible. La Rape Abuse and Incest National Network (Red Nacional de Violación, Abuso e Incesto) o la Childhelp National Abuse Hotline (Línea de Emergencia Nacional para la Ayuda de la Niñez) son buenos lugares donde empezar; pueden ayudarte a dilucidar cuáles son los pasos a seguir.

La vida luego del abuso
El proceso de sanación luego de un abuso puede ser un camino largo y difícil. Tu pequeño/a necesita que lo apoyes, protejas y alientes. Asegúrate que tu niño/a sepa que lo sucedido NO fue su culpa -nadie merece el abuso, no importa qué. Diles todos los días que le amas. Todos los niños necesitan escuchar esas palabras, pero en especial aquellos que han sido abusados.

El abuso de los niños -sea sexual, emocional, físico o psicológico- cambia la vida de las personas, de las familias y de las comunidades para siempre. Para tí como padre o madre significa cortar relaciones con alguien cercano y su familia, o hasta alguien dentro de tu propio núcleo familiar, lo cual puede ser casi imposible. Todo esto es abrumador, de manera que es importante conseguir apoyo para tí también. Busca el apoyo de tus seres queridos, así como el de un consejero, terapeuta o grupo de apoyo si puedes. Buscar ayuda para tí puede ayudarte a concentrarte en ser el defensor #1 de tu hijo/a durante este tiempo tan difícil.