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Mereces sentirte seguro y respetado en todas las visitas que hagas al consultorio médico, incluyendo los chequeos de salud sexual. Los doctores, enfermeras y profesionales de la salud sólo tienen derecho a hacerle cosas a tu cuerpo con tu permiso.

¿Tu cuerpo? Tu mandas. Si no quieres que se te practique un examen o prueba específicos, o quieres que se detengan en medio de algo que ya comenzaron. Está BIEN decir “detente”.

Pregunta por qué. Tienes derecho a preguntarle a tu doctora o enfermero por qué quieren practicarte cierto examen, procedimiento o cierta prueba que dicen que necesitas. Tienes derecho a saber y sentirte seguro frente a lo que te están haciendo. Esta idea se conoce como “consentimiento informado”. Además, a los profesionales de la salud generalmente les gusta educarte sobre tu cuerpo.

Puedes cambiar de médico. ¿No te sentiste a salvo con el médico o enfermero que viste la última vez? Averigua si hay alguien más en tu área que pueda atender tus cuidados de salud. Es importante encontrar alguien en quien confíes, y está BIEN si toma varios ensayos.

Si ocurre algo durante tu cita que no se siente bien o te hace sentir inseguro, díselo a un adulto en quien confíes.