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Washington, D.C. — Esta mañana, la Corte Suprema de los Estados Unidos escuchó los argumentos orales sobre el caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization (JWHO por sus siglas en inglés) que trata sobre la prohibición al aborto después de las 15 semanas en Mississippi. El estado de Mississippi pidió explícitamente a la Corte Suprema que derogue el precedente de Roe vs. Wade. De ocurrir esto, más de 36 millones de personas en edad reproductiva en 26 estados podrían perder el acceso al aborto. 

Declaración de Alexis McGill Johnson, presidenta de Planned Parenthood Federation of America:

“Primero, quiero darle las gracias a Julie Rikelman del Center for Reproductive Rights y a la procuradora general Elizabeth Prelogar por sus argumentos brillantes en defensa de JWHO y de nuestro derecho constitucional al aborto y a la libertad de tomar nuestras propias decisiones sobre nuestros cuerpos. 

“Durante los argumentos de hoy fue alarmante, pero no sorpresivo, que la mayoría de los jueces de la corte pareciesen preparados para permitirle a los políticos controlar lo que podemos o no hacer con nuestros cuerpos. Seamos claros: si la Corte Suprema permite que se sostenga la prohibición de Mississippi, acabará con casi de 50 años de precedente, pondrá el acceso al aborto en riesgo en todo el país, y, como dijo la jueza Sotomayor, creará un ‘hedor’ en la percepción pública de la Corte y sobre su legitimidad. 

“Como le dijo Julie Rikelman a la Corte: ‘si los estados pueden tomar control sobre los cuerpos de las mujeres y obligarles a soportar meses de un embarazo, jamás tendrán entonces igualdad bajo la Constitución’. Y ya sabemos que quienes se ven afectados por estas restricciones son las comunidades negras, latinas e indígenas, las personas con discapacidades, aquellos que viven en zonas rurales, las personas jóvenes, los inmigrantes, y las personas con bajos ingresos. Este es el resultado directo del racismo sistémico, la supremacía blanca, y políticas coercitivas sobre los derechos reproductivos en nuestro país.

“Aunque no podemos predecir cómo fallará la Corte en este caso —ni en sobre la prohibición radical al aborto en Texas que lleva tres meses en vigor— queda claro que no podemos confiar en los tribunales para proteger nuestros derechos. Esta lucha está frente a todos, debemos enfrentarla en nombre de nuestras comunidades, y tomar medidas de carácter proactivo para proteger el acceso al aborto, incluida la aprobación del Women’s Health Protection Act por parte del Congreso. Recalco: Planned Parenthood continuará haciendo todo lo que está en nuestras manos para proveer y proteger el acceso a cuidados de salud—sin importar lo que pase”.

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Planned Parenthood es el proveedor y defensor líder del país de una atención médica asequible de alta calidad para mujeres, hombres y jóvenes, como también el mayor proveedor del país de educación sexual. Con más de 600 centros de salud en todo el país, las organizaciones de Planned Parenthood atienden a todos los pacientes con cuidado y compasión, con respeto y sin juzgarlos. A través de centros de salud, programas en escuelas y comunidades y recursos en línea, Planned Parenthood es una fuente confiable de información de salud que les permite a las personas tomar decisiones de salud informadas. Hacemos todo esto porque nos preocupamos de manera apasionada de ayudar a las personas a llevar vidas más saludables.

Washington, D.C. — Esta mañana, la Corte Suprema de los Estados Unidos escuchó los argumentos orales sobre el caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization (JWHO por sus siglas en inglés) que trata sobre la prohibición al aborto después de las 15 semanas en Mississippi. El estado de Mississippi pidió explícitamente a la Corte Suprema que derogue el precedente de Roe vs. Wade. De ocurrir esto, más de 36 millones de personas en edad reproductiva en 26 estados podrían perder el acceso al aborto. 

Declaración de Alexis McGill Johnson, presidenta de Planned Parenthood Federation of America:

“Primero, quiero darle las gracias a Julie Rikelman del Center for Reproductive Rights y a la procuradora general Elizabeth Prelogar por sus argumentos brillantes en defensa de JWHO y de nuestro derecho constitucional al aborto y a la libertad de tomar nuestras propias decisiones sobre nuestros cuerpos. 

“Durante los argumentos de hoy fue alarmante, pero no sorpresivo, que la mayoría de los jueces de la corte pareciesen preparados para permitirle a los políticos controlar lo que podemos o no hacer con nuestros cuerpos. Seamos claros: si la Corte Suprema permite que se sostenga la prohibición de Mississippi, acabará con casi de 50 años de precedente, pondrá el acceso al aborto en riesgo en todo el país, y, como dijo la jueza Sotomayor, creará un ‘hedor’ en la percepción pública de la Corte y sobre su legitimidad. 

“Como le dijo Julie Rikelman a la Corte: ‘si los estados pueden tomar control sobre los cuerpos de las mujeres y obligarles a soportar meses de un embarazo, jamás tendrán entonces igualdad bajo la Constitución’. Y ya sabemos que quienes se ven afectados por estas restricciones son las comunidades negras, latinas e indígenas, las personas con discapacidades, aquellos que viven en zonas rurales, las personas jóvenes, los inmigrantes, y las personas con bajos ingresos. Este es el resultado directo del racismo sistémico, la supremacía blanca, y políticas coercitivas sobre los derechos reproductivos en nuestro país.

“Aunque no podemos predecir cómo fallará la Corte en este caso —ni en sobre la prohibición radical al aborto en Texas que lleva tres meses en vigor— queda claro que no podemos confiar en los tribunales para proteger nuestros derechos. Esta lucha está frente a todos, debemos enfrentarla en nombre de nuestras comunidades, y tomar medidas de carácter proactivo para proteger el acceso al aborto, incluida la aprobación del Women’s Health Protection Act por parte del Congreso. Recalco: Planned Parenthood continuará haciendo todo lo que está en nuestras manos para proveer y proteger el acceso a cuidados de salud—sin importar lo que pase”.

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Planned Parenthood es el proveedor y defensor líder del país de una atención médica asequible de alta calidad para mujeres, hombres y jóvenes, como también el mayor proveedor del país de educación sexual. Con más de 600 centros de salud en todo el país, las organizaciones de Planned Parenthood atienden a todos los pacientes con cuidado y compasión, con respeto y sin juzgarlos. A través de centros de salud, programas en escuelas y comunidades y recursos en línea, Planned Parenthood es una fuente confiable de información de salud que les permite a las personas tomar decisiones de salud informadas. Hacemos todo esto porque nos preocupamos de manera apasionada de ayudar a las personas a llevar vidas más saludables.