Cinco maneras de prevenir un aborto (Y lo que no funciona)
La manera de prevenir el aborto no es hacerlo ilegal. Esto no funcionará y nunca ha funcionado. La prohibición del aborto por parte de los gobiernos, nunca ha logrado eliminarlo. A lo largo de los siglos, siempre que las mujeres han considerado que el aborto era su única opción, han recurrido a este método. Ya sea que fuera un procedimiento legal o no. En las dos décadas antes de que el aborto fuera legal en los Estados Unidos, cerca de un millón de mujeres se hicieron operaciones ilegales. Miles murieron por falta de atención médica. Decenas de miles sufrieron daños. Todas se vieron forzadas a comportarse como si fueran criminales para hacer lo que consideraban era lo correcto para sus vidas. Esperamos que esa época haya terminado para siempre, a pesar de que los extremistas antiaborto están empecinados en volver al pasado.
Pero independientemente de nuestra posición sobre el tema del aborto, a la mayoría de nosotros nos gustaría que se redujera la necesidad de hacerse un aborto. Esto sólo ocurrirá como el resultado lógico de reducir el número de embarazos no deseados. Planned Parenthood ha trabajado durante décadas hacia este objetivo. Alentamos los siguientes métodos para evitar el aborto.
1. Lograr un acceso más fácil a los anticonceptivos. La manera más rápida de reducir el número de abortos en los Estados Unidos es aumentar la disponibilidad de los anticonceptivos. El hecho sorprendente es que millones de estadounidenses no tienen acceso a anticonceptivos ni saben cómo utilizarlos. Para muchos otros son excesivamente caros.
Todos los años hay más de tres millones de embarazos no deseados.
Un acceso más fácil evitaría cientos de miles de embarazos no deseados y abortos. También se necesitan nuevos métodos anticonceptivos. Desde principios de la década de 1970, el Título X, el programa nacional de planificación familiar, contó con el sólido respaldo de los gobiernos democráticos y republicanos, hasta recientemente. Asimismo, ha recibido amplio apoyo bilateral en el Congreso. Ha establecido miles de centros comunitarios de planificación familiar que atienden las necesidades de millones de mujeres y adolescentes de bajos recursos. Todos los años, los programas financiados públicamente ayudan a prevenir 1.3 millones de embarazos y 632,000 abortos. También representa un ahorro financiero significativo: cada dólar público destinado a la planificación familiar implica un ahorro de tres dólares, solamente en el próximo año, que de otro modo se hubiera gastado en servicios de atención de salud y bienestar relacionados con nacimientos no deseados. Sería de esperar que los líderes antiabortistas apoyaran este programa. Pero las mismas personas que expresan con firmeza sus puntos de vista contra el aborto han luchado por eliminar todo el respaldo gubernamental para los servicios de planificación familiar. Hasta la fecha, el Congreso ha resistido la presión. Pero en la eventualidad de que las fuerzas contrarias a la planificación familiar triunfen, los resultados son previsibles: menor uso de anticonceptivos, más embarazos no deseados y un aumento en el número de abortos.
2. Darle a los jóvenes un mejor maestro que la experiencia. Las personas que se oponen al aborto y a los anticonceptivos también se oponen a los programas de educación sexual para los adolescentes. Aparentemente piensan que guardando absoluto silencio, la sexualidad adolescente desaparecerá. En base al trabajo que hemos realizado con cientos de miles de adolescentes sexualmente activos, podemos decir que un número sorprendente de ellos no sabe nada sobre el ciclo reproductivo, cómo funcionan sus propios cuerpos y cómo evitar el embarazo. El maestro que tienen es la experiencia de sus intentos y errores cometidos. Además de la televisión, el cine y la información incorrecta que reciben de sus compañeros. Los líderes antiabortistas sostienen que la información sobre el sexo debería provenir de los padres. De acuerdo. ¿Pero lo están haciendo los padres? ¿Saben qué tienen que decir? ¿O cuándo decirlo? Los estudios indican que muchos padres se sienten incómodos hablando de sexo con sus hijos. Cuando lo hacen, por lo general omiten información importante.
Casi todos los padres, independientemente de qué tan cómodos se sienten hablando sobre temas sensibles con sus hijos, apoyan la idea de que se deben ofrecer programas de educación sexual en las escuelas y en otros entornos comunitarios.
Estos programas ofrecen a los jóvenes un entendimiento completo de los hechos. Y un elemento básico de los programas de educación sexual es ayudar a los adolescentes a entender que esperar hasta que están listos para tener sexo – y no sucumbir ante la presión de sus compañeros – es una opción legítima.
La educación sexual no aumenta la actividad sexual; aumenta el nivel de conocimiento y la responsabilidad. El resultado neto: menos embarazos no deseados y menos abortos.
3. Aumentar la participación de los hombres. Ninguna mujer se embaraza sola. Sin embargo, durante siglos, los hombres han ignorado su responsabilidad para prevenir un embarazo no deseado. “No tengo hijos – al menos no lo creo”, es una expresión masculina muy común. Afortunadamente, las cosas están cambiando. Y ese cambio debe alentarse. Muchas agencias de planificación familiar cuentan actualmente con programas que ayudan a los hombres a reconocer su igualdad de responsabilidades en todos los aspectos de la sexualidad: tomar decisiones, obtener y usar anticonceptivos y manejar cualquier crisis que ocurra.
4. Crear nuevos métodos anticonceptivos. El método anticonceptivo más común entre las parejas casadas es la esterilización, porque ofrece la mejor protección contra un embarazo no deseado. Pero la esterilización es permanente. Entre los métodos “temporarios”, ninguno es perfecto. A menos que haya un aumento dramático en el nivel de apoyo gubernamental, en el futuro próximo no habrá nuevos métodos disponibles para las mujeres estadounidenses.
5. Lograr que los Estados Unidos sea un lugar que ofrece mayor apoyo para los niños. Un estudio del Instituto Alan Guttmacher determinó que los EE.UU. tiene el índice más alto de embarazos entre adolescentes del mundo industrializado.
Los países con el índice más bajo fueron aquellos que poseen la actitud más realista y comprensiva con respecto a la sexualidad, y que ofrecen un acceso más amplio a los servicios de planificación familiar. Otros factores citados fueron las oportunidades económicas para los jóvenes y el incentivo de la autoestima.
Es importante que los estadounidenses entiendan que el entorno en donde crecen nuestros niños – la calidad de la vivienda, las guarderías, la educación, el nivel de entendimiento y aceptación – son todos factores que afectan cómo se sienten con respecto a sí mismos y su capacidad para hacer frente a las presiones de la vida.
Para muchos jóvenes hoy en día, la expresión sexual es con frecuencia la única manera de sentirse amados. Quedar embarazados o causar un embarazo, es el resultado trágico de esa búsqueda de intimidad.
Los estudios indican que los jóvenes con el nivel más alto de autoestima son los que tienen menos probabilidades de arriesgar su futuro asumiendo el riesgo de un embarazo no deseado.
Para ayudar a los jóvenes a evitar esta situación debemos brindarles alternativas válidas: una mejor comprensión del desarrollo sexual humano, una mejor educación, oportunidades profesionales reales, desarrollo laboral, capacitación, posibilidades y esperanza para una vida mejor.
Lo que no funciona Las encuestas de opinión pública revelan que una amplia mayoría de estadounidenses favorecen conservar los abortos seguros y legales, pero aun así existe una minoría clamorosa que piensa lo contrario. Quieren que el aborto sea un delito, impidiendo que las mujeres ejerzan el derecho de decidir por sí mismas cuándo tener hijos o si tenerlos. Algunos de estos individuos han acosado a las mujeres que ingresan a centros de salud reproductivos. Otros han colocado bombas. Ninguno de estos métodos tendrá éxito en prevenir un aborto. Siempre que una mujer piense que un aborto es absolutamente necesario, cualesquiera sea el motivo, se hará uno, aunque sea ilegal, incluso en circunstancias que resultan peligrosas, costosas y humillantes. Nunca debemos volver a esa época oscurantista cuando el gobierno podía forzar a una mujer a elegir entre un embarazo obligatorio o peligroso y un aborto ilegal. Pero si bien protegemos el derecho de la mujer a elegir un aborto seguro y legal, también debemos trabajar para reducir la necesidad de hacerse un aborto. Planned Parenthood siempre se ha esforzado para lograr este objetivo. Usted también puede hacerlo.
Existen cinco maneras de garantizar una menor cantidad de embarazos no deseados y un menor número de abortos. ¿No debería el movimiento antiabortista apoyar estos esfuerzos? ¿No debería el gobierno? ¿No deberíamos todos?
El movimiento antiabortista es cada vez más hostil hacia las preocupaciones reales de la gente. No reconocen que todos los días hay vidas que quedan arruinadas. No por el aborto legal, sino por la falta de educación y acceso a anticonceptivos, por la falta de anticonceptivos más eficaces y seguros, por hombres que se rehúsan a compartir la responsabilidad, y por la falta de atención de nuestra sociedad con respecto a las necesidades fundamentales de nuestros jóvenes. Lograr revertir esta situación evitaría cientos de miles de embarazos no deseados.
Usted también puede ayudar. Haga circular esta declaración entre sus amigos. Y, si puede, apoye nuestros esfuerzos comunicándose con el centro de Planned Parenthood de su zona. Gracias.
Traducción —Susana Petit y Judith Cohen
Publicado: 01.01.85 | Actualizado: 05.01.06
Publicado por la Biblioteca Katharine Dexter McCormick
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