Infertilidad
La infertilidad afecta a más de 4.9 millones de parejas en los Estados Unidos. Se la define como la incapacidad de concebir tras un año de tener relaciones sexuales sin protección o la incapacidad de llevar a término un embarazo. La incidencia de este problema es cada vez mayor. Los expertos dicen que una de las causas puede ser que las mujeres hoy en día esperan más tiempo y ya no son tan jóvenes para tener hijos, lo cual aumenta las probabilidades de que su fertilidad se haya visto afectada anteriormente por una infección de transmisión sexual, por una enfermedad pélvica inflamatoria, por cicatrización resultante de una cirugía o por el propio proceso de envejecimiento, entre otros posibles factores.
El 86% de las parejas logran concebir un niño después de dos años sin recibir asistencia, pero una de cada siete tiene dificultades. La causa de la infertilidad puede hallarse en el organismo de la mujer o del hombre, o puede ser una combinación de factores de ambos integrantes de la pareja. Se estima que el 40% de los problemas de infertilidad se pueden atribuir al hombre y el 40% a la mujer, mientras que el 20% deriva de factores combinados del hombre y la mujer o no tiene explicación. En aproximadamente el 25% de los casos, la infertilidad de la pareja es atribuible a más de un factor.
Si no se logra concebir después de un año o más de tener relaciones sexuales sin protección (o seis meses si la mujer tiene 35 años o más), puede ser necesario buscar ayuda. Un ginecólogo o un especialista de los comúnmente conocidos como endocrinólogos reproductivos pueden aconsejar medidas de autoayuda para mejorar las posibilidades de concepción. La mujer puede tratar de predecir la ovulación usando el método sintotérmico que consiste en llevar un registro de su ciclo. Para quedar embarazada lo mejor es tener relaciones durante los seis días previos a la ovulación. Es importante asegurarse de que el semen llegue a la parte superior de la vagina, lo más cerca posible del cuello del útero.
Además, algunos médicos recomiendan terapias alternativas como la acupuntura, la medicina herbal y los tratamientos homeopáticos para tratar la infertilidad.
La infertilidad en el hombre
En los hombres, la infertilidad puede deberse a un bajo recuento de espermatozoides (el porcentaje de espermatozoides contenidos en un mililítro de semen), a una reducción en la movilidad del esperma (el porcentaje de espermatozoides que se mueven con rapidez) o a la morfología anormal de los espermatozoides (la forma del espermatozoide debe ser la adecuada para penetrar al óvulo). Es posible que haya dilatación de las venas que rodean al cordón espermático (varicocele), lo cual genera una reducción en el recuento de espermatozoides. Los conductos deferentes, que transportan los espermatozoides, pueden estar bloqueados o puede haber una disfunción sexual que impide la eyaculación. Otras causas de infertilidad pueden ser los traumas o lesiones en el escroto y los testículos, las infecciones de transmisión sexual, el abuso de drogas y alcohol y los desequilibrios hormonales.
Antes de empezar a examinar el organismo de la mujer, los expertos recomiendan realizar un análisis de semen, un procedimiento simple, no invasivo, para controlar el número, la forma y la viabilidad de los espermatozoides. Si se descubre que el problema proviene de una infección o una disfunción sexual, se puede solucionar la infertilidad subsanando dicha condición. Si el problema es el bajo recuento o la baja movilidad de los espermatozoides, se puede remediar con inyecciones de hormonas, y los varicoceles y bloqueos a veces se pueden reparar quirúrgicamente. Si el hombre no se quiere someter a una cirugía, puede elegir a un donante para inseminación artificial y así lograr la concepción. Los urólogos son los que generalmente tratan los problemas de fertilidad en los hombres.
La infertilidad en la mujer
Existen diversas causas de infertilidad en la mujer. Puede ser que las trompas de Falopio estén bloqueadas, impidiendo que el óvulo se fertilice y llegue al útero. Las causas de dicho bloqueo pueden ser la endometriosis, las infecciones de transmisión sexual o la cicatrización resultante de una cirugía. Es posible que la ovulación se vea afectada por desequilibrios hormonales, trastornos de la glándula tiroides o enfermedades crónicas como la diabetes. Otra posibilidad es que el útero tenga una forma inadecuada para la implantación o que contenga tejidos que interfieran con la misma. En algunas mujeres sucede que el moco cervical contiene anticuerpos que bloquean el ingreso del esperma al útero.
Se pueden realizar distintas pruebas de diagnóstico para determinar la causa de la infertilidad en la mujer. La biopsia endometrial sirve para examinar el endometrio y para verificar que haya ovulación. Los análisis de orina y de sangre se usan para medir los niveles de hormona. Unas horas después de tener relaciones sexuales se puede realizar un examen pélvico poscoital para analizar la evolución de los espermatozoides y controlar la existencia de anticuerpos en el moco cervical.
También hay análisis más invasivos como el histerosalpingograma, en el cual se inyecta lentamente un material de tinción en el útero y al mismo tiempo se toman radiografías. Esta tinción permite que el profesional de la salud vea la forma del útero y de las trompas de Falopio y pueda detectar cualquier anormalidad o bloqueo. La laparoscopia es un procedimiento menor pero difícil a nivel técnico que implica el uso de anestesia general — se introduce un dispositivo de visualización a través de una pequeña incisión en el abdomen para comprobar la existencia de endometriosis o tejido cicatrizal y examinar el funcionamiento de las trompas de Falopio. La histeroscopia consiste en la introducción en el útero de un dispositivo de visualización a través de la vagina para buscar la causa de la infertilidad.
Cuando la infertilidad está ligada a una endometriosis, a un fibroma o a una infección específica, ésta se puede resolver tratando esa condición en particular. Si se establece que el problema es hormonal, se puede administrar un medicamento para la fertilidad, como el citrato de clomifeno (Clomid), que estimula la glándula pituitaria. La glándula pituitaria libera hormonas folículo-estimulantes (FSH) y hormonas luteinizantes (LH) que aumentan la maduración y liberación de óvulos. La gonadotropina menopáusica humana (Pergonal) contiene FSH y LH y por lo tanto actúa directamente sobre el ovario del mismo modo. El uso de medicamentos para la fertilidad puede generar embriones múltiples, como resultado de la liberación de varios óvulos en forma simultánea. Para inducir la liberación de óvulos en forma predecible se aplica una inyección de HCG (gonadotropina coriónica humana). Uno de los posibles efectos colaterales de los medicamentos para la fertilidad es el síndrome de hiperestimulación, que genera hinchazón y dolor en los ovarios.
Aunque no se ha comprobado que existe una relación causal entre la mayor estimulación de los ovarios y el cáncer de ovarios, algunos estudios indican que el uso prolongado de clomifeno puede aumentar el riesgo de contraer cáncer ovárico. Sin embargo, todavía no se ha confirmado el riesgo. El riesgo de tener cáncer de ovarios está relacionado con la cantidad de ovulaciones. El número de ovulaciones aumenta con el uso de medicamentos para la fertilidad y disminuye con el uso de medicamentos anticonceptivos, como los anticonceptivos orales, que suprimen la ovulación.
Las trompas de Falopio se pueden reconstruir o reparar quirúrgicamente (aunque nunca en forma completa) si el daño no es demasiado grave. A veces se realiza una tuboplastia con balón, variación de una técnica desarrollada para tratar condiciones cardíacas, para limpiar las trompas de Falopio, aunque no siempre se logra este objetivo. El procedimiento consiste en introducir un tubo con un pequeño balón o globo dentro de la trompa de Falopio. Cuando el balón se infla, el tubo se extiende eliminando el bloqueo. En algunos casos, también se puede extraer quirúrgicamente el tejido cicatrizal y las adherencias. Para este tipo de procedimientos se recomienda recurrir a un especialista, dado que se trata de órganos muy delicados que pueden ser dañados fácilmente.
Revisado por Jennifer Johnsen, MPH
Published: 01.02.04 | Updated: 09.30.05
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