Autodisciplina y castigo
Nuestros hijos deben aprender a encontrar el equilibrio entre sus necesidades individuales y las necesidades de los demás. Para ello hace falta autodisciplina. La autodisciplina es saber cómo comportarse de acuerdo a las reglas. Es nuestra tarea como padres guiar a nuestros hijos para que comprendan los valores morales y puedan respetar las reglas dentro y fuera del hogar.
Siempre es mejor tratar de razonar juntos antes que imponer castigos para evitar que nuestros hijos no sigan las reglas. A veces es útil pedirles que se “tomen un tiempo” para pensar en lo que hicieron. Aquí encontrará algunas pautas para las raras ocasiones en las cuales puede ser que el castigo sea la única alternativa.
El castigo efectivo:
- debe estar relacionado con la conducta del niño, no con su personalidad. El mensaje debe ser: “Lo que hiciste está mal”, y no “Eres un niño malvado"
- el castigo debe estar limitado a una situación en la que se violó una norma y debe aplicarse inmediatamente después del hecho
- se debe llevar a cabo con calma
- no consiste en negarle el amor y el afecto al niño
- no es una manifestación de poder o ira o frustración de los padres
- debe ir acompañado de explicaciones que no den lugar a mensajes confusos
- debe incluir una sanción — un “tiempo para reflexionar” o una pérdida temporal de privilegios
- no debe incluir dolor físico o emocional
- debe ser breve
Redactado por Jon Knowles Revisado por Jennifer Johnsen, MPH Traducción — Susana Petit y Judith Cohen
Published: 01.01.96 | Updated: 08.30.06
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