Anticoncepción de emergencia — Antecedentes y acceso
La anticoncepción de emergencia es una opción que está disponible desde hace más de 25 años y puede impedir 1,5 millones de embarazos no deseados y 800.000 abortos por año en Estados Unidos. Es un método de anticoncepción seguro y eficaz y las mujeres que lo han utilizado confirman altos niveles de satisfacción.
A pesar del gran potencial de este método, existen grupos que se oponen a la libertad de elección y por lo tanto también al uso de anticonceptivos de emergencia. Para poder dificultar que las mujeres tengan acceso a este importante método anticonceptivo, estos grupos afirman falsamente que la anticoncepción de emergencia (AE) es abortiva y difunden otros datos erróneos acerca de su seguridad y eficacia.
Afortunadamente, ha aumentado el nivel de toma de conciencia del público y la disponibilidad de los anticonceptivos de emergencia, y se espera que más mujeres se puedan beneficiar en el futuro con el importante respaldo que ofrece este método de control de la natalidad.
La generalización del uso y de la disponibilidad de los anticonceptivos de emergencia puede llegar a prevenir más de la mitad de los embarazos no deseados y abortos en los Estados Unidos.
Cuarenta y tres millones, o sea siete de cada diez mujeres en edad reproductiva son sexualmente activas y no desean quedar embarazadas (AGI, 2005a). Aproximadamente la mitad de los seis millones de embarazos anuales son accidentales; la mitad de ellos son interrumpidos con un aborto (AGI, 2004).
Entre 74 y 95% de los embarazos adolescentes son no planeados, y en el año 2000 quedaron embarazadas alrededor de 840.000 adolescentes entre 15 y 19 años en Estados Unidos; en más de la mitad de los casos el embarazo llegó a término (Advocates for Youth, 2004; Henshaw, 2004; Ventura, et al., 2004).
El uso generalizado de la anticoncepción de emergencia podría impedir alrededor de 1,5 millones de embarazos no deseados y 800.000 abortos por año en Estados Unidos (Glasier & Baird, 1998; Stewart, et al., 2004). En el año 2000, se impidieron alrededor de 51.000 abortos gracias al uso de anticonceptivos de emergencia; además, las píldoras de anticoncepción de emergencia lograron reducir aproximadamente 43% del total de abortos entre 1994 y 2000 (Boonstra, 2003).
La anticoncepción de emergencia no es simplemente la “píldora de la mañana siguiente”. Existen múltiples opciones de anticoncepción de emergencia.
La anticoncepción de emergencia, también llamada anticoncepción poscoital, puede reducir el riesgo de embarazo después de mantener relaciones sexuales sin protección. La anticoncepción de emergencia se suministra de dos maneras: mediante el uso de píldoras anticonceptivas — ya sean píldoras de control de la natalidad que sólo contienen progestina o anticonceptivos orales de hormonas combinadas — o mediante la colocación de un DIU (dispositivo intrauterino) de liberación de cobre.
El régimen Yuzpe
Este método de anticoncepción de emergencia lleva el nombre del catedrático canadiense A. Albert Yuzpe, quien publicó en 1974 los primeros estudios en los que se demostraba la seguridad y eficacia del método. Este régimen consiste en dos dosis de píldoras anticonceptivas orales que combinan estrógeno con ciertas hormonas de progestina (FDA, 1997). Puede reducir el riesgo de embarazo si se aplica dentro de las 120 horas (cinco días) de haber mantenido relaciones sexuales sin protección. El tratamiento es más eficaz cuanto más temprano se aplica (Ellertson, et al., 2003; "FDA Approves...," 1999; Rodrigues, et al., 2001; Stewart, et al., 2004). (La expresión comúnmente utilizada “píldora de la mañana siguiente” es engañosa, ya que las píldoras de anticoncepción de emergencia (PAE) cuentan con un marco de cinco días para tener eficacia). Las dosis se toman cada 12 horas. Diversos productos de venta bajo receta contienen la combinación apropiada de hormonas y pueden ser utilizados como PAE.
- Muchas píldoras anticonceptivas orales comunes también pueden ser utilizadas como PAE, a pesar de que los fabricantes no mencionan este uso en la etiqueta del producto. El uso para un fin distinto de los mencionados en la etiqueta de medicamentos aprobados es legal y de uso corriente en la medicina de Estados Unidos. Además, en febrero de 1997, la FDA declaró que el uso de emergencia de las píldoras de control de la natalidad, siguiendo el régimen Yuzpe, es perfectamente seguro y eficaz. En ese entonces se distribuían seis marcas de píldoras aptas para este método en el mercado norteamericano (FDA, 1997). Hoy en día, las siguientes marcas pueden ser utilizadas como PAE en Estados Unidos:
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Marca de la píldora |
Fabricante |
Píldoras por dosis |
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Alesse® |
Wyeth-Ayerst |
5 píldoras rosadas |
| Aviane® |
Barr |
5 píldoras anaranjadas |
| Cryselle® |
Barr |
4 píldoras blancas |
| Enpress® |
Barr |
4 píldoras anaranjadas |
| Lessina® |
Barr |
5 píldoras rosadas |
| Levlen® |
Berlex |
4 píldoras de color anaranjado claro |
| Levlite® |
Berlex |
5 píldoras rosadas |
| Levora® |
Watson |
4 píldoras blancas |
| Lo/Ovral® |
Wyeth-Ayerst |
4 píldoras blancas |
| Low-Ogestrel® |
Watson |
4 píldoras blancas |
| LuteraTM |
Watson |
5 píldoras blancas |
| Nordette® |
Wyeth-Ayerst |
4 píldoras de color anaranjado claro |
| Ogestrel® |
Watson |
2 píldoras blancas |
| Ovral® |
Wyeth-Ayerst |
2 píldoras blancas |
| Portia® |
Barr |
4 píldoras rosadas |
| Seasonale® |
Barr |
4 píldoras rosadas |
| SeasoniqueTM |
Barr |
4 pildoras de color verde y azul claro |
| Tri-Levlen® |
Berlex |
4 píldoras amarillas |
| Triphasil® |
Wyeth-Ayerst |
4 píldoras amarillas |
| Trivora® |
Watson |
4 píldoras rosadas |
(OPR, 2006).
PAE que sólo contienen progestina
El 28 de julio de 1999, la FDA aprobó la primera PAE que sólo contiene progestina en Estados Unidos. La misma, un producto de Barr Pharmaceuticals, Inc. que lleva el nombre Plan B®, consiste en dos píldoras que se toman con 12 horas de diferencia y contienen solamente la hormona levonorgestrel, una progestina. Este tratamiento también es más eficaz cuanto más temprano se comienza, pero Plan B puede iniciarse hasta 120 horas después de haber mantenido relaciones sexuales sin protección (von Hertzen, et al., 2002). Plan B no contiene estrógeno ("FDA Approves...," 1999).
El uso para un fin distinto de los mencionados en la etiqueta de los anticonceptivos orales que sólo contienen progestina también es eficaz, pero requiere tomar 20 píldoras anticonceptivas orales Ovrette® y luego otra dosis de 20 píldoras 12 horas más tarde (Stewart, et al., 2004).
Un estudio reciente demostró que un suministro únicoa de las dos dosis completas de PAE que sólo contienen progestina también es eficaz (ACOG, 2005; von Hertzen, et al., 2002).
El DIU
Como método de anticoncepción de emergencia, se puede colocar un DIU de liberación de cobre (ParaGard®) dentro de los cinco días siguientes a haber tenido relaciones sexuales sin protección (WHO, 2004). El mismo puede quedar colocado hasta 12 años y es un anticonceptivo muy eficaz. También se puede retirar el DIU después del siguiente período menstrual, cuando ya es seguro que no se ha producido un embarazo (Hatcher, et al., 2005).
Las PAE reducen el riesgo de embarazo hasta en un 95% y la colocación de un DIU como anticonceptivo de emergencia reduce el riesgo hasta en un 99,9%.
Dos factores de tiempo influyen en la eficacia de las PAE: el tiempo transcurrido después de haber tenido relaciones sexuales sin protección, y el momento del ciclo femenino en que se tuvo dicha relación. Cuanto antes se toman las PAE después de haber tenido relaciones sexuales sin protección, más eficaces son (TFPMFR, 1998). Cuanto más cerca de la ovulación estaba la mujer en el momento en que tuvo relaciones sexuales sin protección, es menos probable que el método de resultado (Stewart, et al., 2004). Las PAE no son tan eficaces como el uso correcto y sistemático de métodos anticonceptivos reversibles precoitales tales como la píldora, el DIU o los implantes, inyecciones, parches o anillos anticonceptivos, y además no ofrecen protección contra las enfermedades de transmisión sexual (Knowles & Ringel, 1998; Roumen, et al., 2001; Zieman, et al., 2002).
- El régimen Yuzpe de PAE de estrógeno y progestina combinados reduce el riesgo de embarazo casi un 75% si se aplica dentro de las 72 horas de haber tenido relaciones sexuales sin protección. No todas las mujeres que se encuentran en riesgo de embarazo quedan efectivamente embarazadas. En promedio, sólo ocho de cada 100 mujeres quedan embarazadas por tener relaciones sexuales sin protección durante la segunda o tercera semana de sus ciclos menstruales. Pero si toman PAE, sólo dos de esas 100 mujeres quedarán embarazadas. Por lo tanto, las PAE de hormonas combinadas reducen el riesgo de embarazo casi un 75%, evitando entre seis y ocho posibles embarazos (Knowles & Ringel, 1998; OPR, 2005b; Rodrigues, et al., 2001; Stewart, et al., 2004).
- Según un estudio financiado por la Organización Mundial de la Salud que incluyó alrededor de 2.000 mujeres en 21 clínicas de todo el mundo, cuando se utilizan las PAE que sólo contienen progestina dentro de las 72 horas de tener relaciones sexuales sin protección, las mismas reducen el riesgo de embarazo hasta un 89%. Cuando se toman dentro de las 24 horas de haber tenido relaciones sin protección, reducen el riesgo de embarazo en 95% ("FDA Approves...," 1999; TFPMFR, 1998).
Desde 1976 hasta hoy se han colocado en forma poscoital más de 9.400 DIU de liberación de cobre con un resultado de sólo diez embarazos; un índice de menos de un embarazo cada 1.000, lo cual reduce el riesgo de embarazo en más del 99% (OPR, 2005b; Stewart, et al., 2004).
La anticoncepción de emergencia es segura como método de respaldo de control de la natalidad.
Millones de mujeres de todo el mundo han utilizado PAE en forma segura y eficaz (Glasier, 1997; Guillebaud, 1998). Las PAE son menos eficaces que los métodos de anticoncepción precoitales más populares, y en la práctica general, las mujeres recurren únicamente a las PAE en casos de emergencia — como respaldo al método que utilizan generalmente como control de la natalidad.
Casi todas las mujeres que necesitan anticoncepción de emergencia pueden tomar sin riesgos las PAE — incluso las mujeres que tienen contraindicado el uso constante de anticonceptivos orales pueden utilizarlas (Guillebaud, 1998; Hatcher, et al., 2005). Las adolescentes también pueden utilizar las PAE en forma segura. Un estudio realizado para evaluar la seguridad del uso de las PAE en adolescentes incluyó a 52 adolescentes de entre 13 y 16 años. Los resultados demostraron que las PAE son seguras y bien toleradas por las adolescentes. Las participantes tomaron la medicación correctamente y luego regresaron normalmente a sus ciclos menstruales en la misma proporción que las mujeres adultas que utilizan PAE (Harper, et al., 2004).
Las PAE no deben ser utilizadas por mujeres embarazadas, no porque se piense que pueden ser perjudiciales, sino porque las píldoras no sirven para interrumpir embarazos en curso (Stewart, et al., 2004).
La anticoncepción de emergencia no es equivalente al aborto.
La anticoncepción de emergencia no puede interrumpir un embarazo en curso. De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), “Las píldoras de anticoncepción de emergencia no son eficaces si la mujer está embarazada...” (FDA, 1997). Un estudio reciente demostró que en la mayoría de los casos, las PAE reducen el riesgo de embarazo inhibiendo la ovulación (Marions, et al., 2002). En estudios aún más recientes, se ha demostrado que las PAE que sólo contienen progestina funcionan únicamente impidiendo la ovulación o la fertilización y no tienen ningún efecto sobre la implantación (Croxatto, et al., 2003; Ortiz, et al., 2004). Las autoridades científicas coinciden en que la anticoncepción de emergencia reduce el riesgo de embarazo y ayuda a evitar la necesidad de abortar; pero no es en sí misma una forma de aborto (Grimes, 1997; Guillebaud, 1998; Hughes, 1972; Stewart, et al., 2004).
El DIU de cobre, utilizado como método anticonceptivo regular, impide la fertilización por medio de la liberación de cobre, el cual estimula al cuerpo para alterar el fluido que se encuentra dentro del útero y las trompas de falopio de modo que actúe como un espermicida (Grimes, 2004; Hatcher, et al., 2005). En teoría, el DIU de cobre puede impedir la implantación adelgazando el endometrio, pero no existe evidencia científica de que esto realmente suceda (Alvarez, et al., 1988; FHI, 2005). La colocación de un DIU de cobre como anticonceptivo de emergencia poscoital puede funcionar con el mismo mecanismo en algunos casos, pero es más probable que interfiera con la implantación (Stewart, et al., 2004).
Las PAE que sólo contienen progestina reducen los efectos colaterales en gran medida.
- Las PAE de hormonas combinadas provocan náuseas en el 30–50% de las mujeres y vómitos en el 15–25% de las mujeres. Si se toman medicamentos antináuseas o antivomitivos una hora antes de ingerir las PAE, se pueden reducir los efectos colaterales. Es posible experimentar sensibilidad mamaria, cansancio, sangrado irregular, dolor abdominal, dolores de cabeza y mareo. Estos efectos colaterales generalmente disminuyen uno o dos días después de ingerir las PAE (Knowles & Ringel, 1998; Raymond,et al., 2000; Stewart, et al., 2004).
- Las náuseas y vómitos son mucho menos comunes en las mujeres que usan PAE que sólo contienen progestina que en las mujeres que usan el régimen Yuzpe (Stewart, et al., 2004). En un estudio financiado por la Organización Mundial de la Salud en el cual se utilizó levonorgestrel, se produjeron náuseas en el 23,1% de los casos y vómitos en el 5,6%. También se registraron otros efectos colaterales en menor medida (TFPMFR, 1998).
- En aproximadamente 10–15% de las mujeres que reciben tratamiento, las PAE generan cambios en la cantidad, la duración y el momento en que se produce el siguiente período menstrual. Este efecto en general es menor y la menstruación se presenta unos pocos días antes o después de lo esperado (Hatcher, et al., 2005). Si las PAE se utilizan con frecuencia, es posible que los períodos se tornen irregulares e impredecibles (Knowles & Ringel, 1998).
- Los efectos colaterales de colocarse un DIU pueden ser molestia abdominal, sangrado vaginal o pérdidas entre menstruaciones e infección. Los posibles efectos colaterales del DIU son, entre otros, mayor flujo menstrual, cólicos, infección, infertilidad y perforaciones en el útero (Grimes, 2004; Stewart, et al., 2004).
- Ni las PAE ni el DIU impiden el contagio de enfermedades de transmisión sexual como el VIH. Muchas mujeres con necesidad de anticoncepción de emergencia se encuentran en riesgo de haber contraído alguna de estas enfermedades. Las que corren más riesgo son aquellas que han tenido relaciones sexuales con parejas infectadas, aquellas que consumen drogas de administración endovenosa o tienen una pareja que lo hace y las que fueron víctimas de una violación. Para las mujeres con riesgo de haber contraído una enfermedad de transmisión sexual, es probable que las PAE sean una opción más segura que colocarse un DIU (Knowles & Ringel, 1998). Durante la colocación del DIU, las bacterias de un infección preexistente pueden introducirse dentro de la cavidad uterina estéril — si no son tratadas, dichas infecciones pueden conducir a una enfermedad inflamatoria pélvica. El VIH, junto con un DIU, también puede aumentar el riesgo de contraer una enfermedad inflamatoria pélvica (Grimes, 2004).
- Las mujeres deben conversar con su profesional de la salud acerca de cualquier indicio de embarazo después de utilizar anticonceptivos de emergencia. Estos indicios pueden ser la falta de un período menstrual, náuseas, cansancio inexplicable, mamas doloridas o dilatadas, dolores de cabeza y ganas frecuentes de orinar (Cunningham, et al., 1997; Stewart, et al., 2004).
- Los anticonceptivos de emergencia, como otros anticonceptivos, disminuyen el riesgo de embarazos ectópicos — embarazos que se desarrollan fuera del útero — ya que reducen el riesgo de embarazo (ACOG, 2005). No obstante, en el caso de que se produzca un embarazo después de utilizar anticoncepción de emergencia, se debe acudir a un profesional de la salud para determinar si se trata de un embarazo ectópico. Los embarazos ectópicos, si no son tratados, generan complicaciones que pueden causar la muerte. Las mujeres deben acudir a un profesional de la salud si experimentan síntomas de embarazo ectópico, los cuales pueden ser dolores fuertes en uno o ambos lados de la parte inferior del abdomen, dolor abdominal, sangrado, especialmente después de un período menstrual muy leve o la falta de un período menstrual, y desmayos o mareos (Knowles & Ringel, 1998; Stewart, et al., 2004).
Las mujeres que utilizan PAE han informado altos niveles de satisfacción.
- Un estudio en el que participaron 235 mujeres que habían utilizado PAE determinó que la gran mayoría — 91% — estaban satisfechas con el método y el 97% lo recomendarían a sus amigas y familiares. Estas mujeres también informaron que no tenían la intención de sustituir las PAE por anticonceptivos regulares (Harvey, et al., 1999).
- De 119 mujeres que obtuvieron las PAE en las clínicas de Planned Parenthood de la Ciudad de Nueva York, el 92% manifestó que utilizaría el método nuevamente de ser necesario, pero opinaron que las PAE debían ser reservadas para emergencias. Tres cuartos de la muestra señalaron que desde que usaron PAE se vieron más inclinadas a utilizar métodos de anticoncepción precoitales (Breitbart, et al., 1998).
Las organizaciones que se oponen a la libertad de elección, los farmacéuticos, los hospitales religiosos y los problemas con las líneas telefónicas de atención gratuita dificultan el acceso de las mujeres a la anticoncepción de emergencia.
- Las organizaciones más importantes de oposición contra la libertad de elección, tales como la American Life League, Human Life International y Stop Planned Parenthood International se oponen a la anticoncepción de emergencia y han lanzado campañas nacionales e internacionales para dar información errónea como, por ejemplo, que las PAE son abortivas (ALL, 1997; Gallagher, 1998; STOPP International, 2000). Además, estas organizaciones afirman falsamente que no se han realizado estudios para confirmar la seguridad de las PAE (ALL, 1997); publican estadísticas incorrectas sobre la eficacia de la anticoncepción de emergencia (STOPP International, 2000) y niegan las evidencias de que las PAE que sólo contienen progestina reducen los efectos secundarios (Clarke, 2000).
- Ciertos farmacéuticos se han negado a aceptar recetas para PAE, supuestamente basándose en la idea falsa de que las PAE son abortivas (Cohen, 1999). Este problema recibió una enorme atención en mayo de 1999, cuando Wal-Mart® anunció que no iba a vender Preven® — una PAE de hormonas combinadas que ya no está en el mercado — en sus aproximadamente 2.400 farmacias (Canedy, 1999). En febrero de 2004, un farmacéutico de Denton, Texas se negó a aceptar la receta para PAE a una sobreviviente de violación, alegando “convicciones religiosas” (Austin, 2004). Un sondeo de 195 farmacias de la Ciudad de Nueva York demostró que el 25% no vendía PAE, y de ellas, ninguna había fijado los anuncios exigidos por la ley para avisar que no venden las píldoras (Andreatta, 2004).
- A pesar de que el Ethical and Religious Directives for Catholic Health Care Services establece que "Una mujer que ha sufrido una violación debe tener la posibilidad de defenderse contra un posible embarazo resultante de dicha violación" (USCCB, 2001), muchos hospitales católicos no ofrecen anticonceptivos de emergencia, incluso a las víctimas de violación. Un estudio de las casi 600 salas de emergencia de hospitales católicos en el país determinó que sólo el 28% ofrecía AE a las mujeres que habían sufrido una violación (CFFC, 2002). En algunos casos, el hospital católico es la única opción de una comunidad — esto significa que las sobrevivientes de una violación tienen una posibilidad muy pequeña de que el hospital que las atiende les suministre AE.
- Una evaluación de las líneas telefónicas gratuitas de información sobre anticoncepción de emergencia determinó que por lo menos el 76% de las personas que llaman, logran conseguir una receta por teléfono o un turno con un proveedor de la línea dentro de las 72 horas de haber tenido relaciones sexuales sin protección, pero el 11% no lo logra (Trussell, et al., 2000). A pesar de que la línea telefónica representa un recurso importante para las mujeres que necesitan anticoncepción de emergencia, la falta de turnos disponibles y las horas de práctica limitadas hacen necesario incorporar nuevas sedes para facilitar el acceso.
Esfuerzos para mejorar el acceso a la anticoncepción de emergencia
Francia fue el primer país del mundo que distribuyó una marca propia de PAE — NorLevo® — en las farmacias sin necesidad de receta o consentimiento de los padres. NorLevo también se distribuye en forma gratuita junto con otros métodos de anticoncepción en los centros de planificación familiar (Ollivier, 1999).
En enero de 2000, el Viceministro de Educación de Francia, Segolene Royal, tomó la decisión sin precedentes de otorgar permiso a las enfermeras escolares para ofrecer PAE tanto en escuelas intermedias como secundarias (Daley, 2000; McNeil, 2000). La iniciativa fue acompañada por una campaña de educación sexual a nivel nacional que incluía información sobre la anticoncepción de emergencia. El suministro de PAE en las escuelas recibió apoyo generalizado por parte de los alumnos, los profesionales de la salud y el sindicato de enfermeras escolares (Ollivier, 1999; McNeil, 2000).
No obstante, en julio de 2000, el Consejo de Estado, el tribunal administrativo más alto de Francia, anuló esta decisión citando una ley del año 1967 que dispone que la anticoncepción hormonal sólo puede distribuirse en farmacias y bajo receta. Esta resolución fue consecuencia de una fuerte muestra de oposición por parte de la Iglesia Católica y fue elogiada por la Confederación Nacional de Asociaciones de Familias Católicas (National Confederation of Catholic Family Associations), que también expresó que lamentaba que la corte no hubiera tomado medidas adicionales para reafirmar la autoridad de los padres en estos asuntos (McNeil, 2000). En octubre de 2000, el Parlamento francés modificó la ley para permitir nuevamente que las enfermeras escolares ofrecieran anticonceptivos de emergencia (Kolata, 2000).
Las restricciones en la distribución de anticonceptivos de emergencia también se están moderando en otros países. Las mujeres de 42 países, entre ellos Albania, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Finlandia, India, Israel, Marruecos, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia y el Reino Unido, pueden obtener anticoncepción de emergencia sin necesidad de receta (Trussell & Wynn, 2006).
También se están tomando medidas para lograr que las PAE se distribuyan por venta libre o por medio de acuerdos de colaboración en los Estados Unidos. En julio de 1997, se lanzó en Washington un proyecto piloto para un acuerdo de colaboración para terapias de anticoncepción de emergencia con medicamentos. Los acuerdos de colaboración para terapias con medicamentos entre los farmacéuticos y los profesionales que extienden las recetas, como médicos o profesionales en enfermería, otorgan al farmacéutico la autoridad para extender recetas siguiendo una serie de protocolos. En los primeros 13 meses del proyecto en el estado de Washington, se entregaron 9.333 recetas para PAE, evitando entre 504 y 2.100 embarazos, casi la mitad de los cuales hubieran sido interrumpidos con un aborto ("Pharmacists, Providers...," 1999). Se han puesto en práctica programas similares en Alaska, California, Hawai, Maine, Massachusetts, New Hampshire y Nueva Mexico, y más estados están contemplando legislación que permitiría a los farmacéuticos vender anticonceptivos de emergencia sin receta (Greenberger, 2005; Haddix, 2004; Neergaard, 2005).
En las audiencias públicas llevadas a cabo en junio de 2000, hubo defensores como la National Women’s Health Network, Reproductive Technologies Project y National Abortion and Reproductive Rights Action League que testificaron en la FDA apoyando la reclasificación de las PAE como medicamentos de venta libre (“Advocates Testify…,” 2000). Grupos destacados como American Academy of Pediatrics, American College of Obstetricians and Gynecologists, American Medical Association, American Medical Women's Association (AMWA), American Public Health Association y Planned Parenthood Federation of America han manifestado desde entonces su apoyo para que se puedan obtener las PAE a través de un farmacéutico (ACOG, 2001; AGI, 2005b; AMWA, 1996; Foubister, 2001).
- Mejorar el acceso de las mujeres a la anticoncepción de emergencia no aumenta la confianza de las mujeres en este método como método primario de control de la natalidad. Un estudio determinó que las mujeres que recibieron PAE para llevar a su casa, utilizaron otros métodos de control de la natalidad en la misma medida que las mujeres que no tenían píldoras AE en sus botiquines. Las mujeres que tenían las píldoras en su casa tuvieron mayor tendencia a utilizar anticonceptivos de emergencia una vez. Pero no tuvieron mayor tendencia a utilizarlos varias veces. Las mujeres que tenían acceso en sus hogares a las PAE usaron el método correctamente el 98% de las veces y tuvieron menos embarazos no deseados que aquellas que no tenían PAE en su casa (Glasier & Baird, 1998).
El 14 de febrero de 2001, el Centro de Derechos Reproductivos (Center for Reproductive Rights) presentó una petición a la FDA en nombre de más de 70 organizaciones médicas, de salud pública y de otros tipos, para que las PAE sean de venta libre (CRR, 2003). Nunca se tomó una resolución referente a esta petición. Los fabricantes de Plan B presentaron una segunda petición en 2003. En diciembre de 2003, dos paneles consultivos de la FDA determinaron que Plan B reúne los requisitos para disponibilidad sin necesidad de receta y recomendó que se considere a las PAE dentro de la categoría de venta libre. Cinco meses después, a pesar de dicha recomendación, la FDA decidió denegar la petición, alegando inquietudes acerca del uso por parte de las adolescentes y los aumentos potenciales en el nivel de promiscuidad. Una docena de miembros del Congreso pidió la renuncia de los funcionarios principales de la FDA por denegar la petición de venta libre basándose en razones políticas e ideológicas — no científicas. Cuarenta y un miembros del Congreso pidieron que la FDA reconsidere su decisión (Kaufman, 2004).
El distribuidor de Plan B, Barr Pharmaceuticals, Inc., aseguró que seguirían trabajando junto con las organizaciones de salud y los defensores para lograr que la FDA revierta su decisión (Cox, 2004). Numerosos estudios han sido publicados desde entonces para refutar el argumento de la FDA de que el uso de las PAE llevaría a un aumento en el nivel de promiscuidad. Dichos estudios demuestran que facilitar el acceso a la AE aumenta las posibilidades de utilizar la AE, pero no altera la conducta sexual o el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (Belzer, et al., 2003; "Easy EC access...," 2005; Marston, et al., 2005; "Plan B", 2005; Raine, et al., 2005).
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Un estudio de madres adolescentes evaluó el impacto de dar PAE a las adolescentes antes de que las necesiten. Un grupo de madres adolescentes recibió educación sobre las PAE y un suministro anticipado de píldoras. Otro grupo de control recibió únicamente educación acerca de las PAE. Durante el seguimiento de seis meses, el 83% del grupo que había recibido las píldoras las había utilizado, en comparación a un 11% del grupo que sólo había recibido educación al respecto. El grupo que recibió las PAE no tuvo mayor tendencia a informar haber tenido relaciones sexuales sin protección durante el período de seguimiento (Belzer, et al., 2005).
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Otro estudio acerca del suministro anticipado de PAE a adolescentes tuvo resultados similares — las adolescentes tuvieron mayor tendencia a utilizar las PAE que habían recibido y el uso de condones no disminuyó (Harper, et al., 2005).
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Un estudio de 2004 confirmó los resultados de los estudios previos acerca del suministro anticipado. Las mujeres adolescentes, de entre 15 y 20 años, fueron divididas aleatoriamente en dos grupos — un grupo recibió las PAE y educación acerca de la anticoncepción de emergencia y el grupo de control recibió sólo educación. Durante el primer mes del estudio, las adolescentes del grupo que recibió las píldoras tuvieron dos veces más probabilidades que el otro grupo de utilizar PAE. Además tomaron las píldoras en un promedio de 10 horas antes que las adolescentes que sólo habían recibido educación — una conclusión importante ya que la eficacia de las PAE tiene un límite de tiempo. Durante el período de seguimiento de seis meses no hubo diferencia entre los dos grupos en cuanto al índice de uso de anticonceptivos hormonales. Es importante destacar que, a los seis meses, el grupo que recibió las pastillas tenía mayor tendencia a informar el uso de condón que el grupo que había recibido educación solamente.
La FDA anunció que, para el 21 de enero de 2005, iba a emitir una resolución sobre una petición posterior de Barr Pharmaceuticals en la cual se solicitaba la venta libre de AE a mujeres de 16 años en adelante. La FDA no cumplió con esa fecha (Baer, 2005). El 26 de agosto de 2005, al mismo tiempo que admitía que Plan B puede venderse sin riesgos a mujeres mayores de 17, la FDA anunció aún otra demora en la decisión de posibilitar o no que Plan B se venda sin receta. Alegando inquietudes acerca de las dificultades de imponer las restricciones de edad para medicamentos de venta libre, la FDA abrió un período de comentarios públicos de 60 días para tratar las estrategias de implementación de AE de venta libre (Harris, 2005). Dicho período de comentarios finalizó el 1 de noviembre de 2005; la FDA actualmente está examinando no menos de 10.000 comentarios que recibió (Kaufman, 2005).
En vista de la seguridad y eficacia que ha demostrado el uso de los anticonceptivos de emergencia, Planned Parenthood Federation of America apoya firmemente que las PAE se distribuyan sin receta. Creemos que esa es la mejor forma de aumentar ampliamente el acceso a los anticonceptivos de emergencia y por lo tanto de disminuir la cantidad de embarazos no deseados y abortos en Estados Unidos.
AE de venta libre: las encuestas arrojan altos niveles de apoyo a los acuerdos de prácticas en colaboración entre médicos y farmacéuticos.
Una encuesta realizada en nombre de Reproductive Health Technologies Project demostró un gran nivel de apoyo a la anticoncepción de emergencia entre los votantes y farmacéuticos con licencia en Nueva Jersey y Oregon. A continuación mencionamos algunas de sus conclusiones:
- Aproximadamente el 60–70% de los votantes y farmacéuticos, incluyendo católicos, apoyan la idea de que los anticonceptivos de emergencia sean de más fácil acceso.
- La mayoría de los farmacéuticos — el 56% en Nueva Jersey y 67% en Oregon — apoyan la idea de incluir las PAE al protocolo de drogas que pueden recetar directamente a pacientes a través de acuerdos de colaboración para terapias con medicamentos.
- Ocho de cada 10 votantes de Nueva Jersey y siete de cada 10 votantes de Oregon se oponen a la legislación con la cláusula de objeción, la cual les permitiría a los farmacéuticos negarse a aceptar recetas por objeciones religiosas o morales (RHTP, 2000).
Una encuesta más reciente a nivel nacional a 824 médicos realizada por HCD Research, determinó que el 65% cree que los farmacéuticos deben tener la autoridad de dispensar PAE. El 78% se opone a las cláusulas de objeción en la legislación del estado para medicamentos recetados en forma legal ("Survey finds...," 2005).
La anticoncepción de emergencia se puede conseguir en Centros de Salud de Planned Parenthood y en otras instituciones médicas.
Planned Parenthood es el principal proveedor de anticonceptivos de emergencia en Estados Unidos. El número de mujeres que recibe PAE por parte de Planned Parenthood ha aumentado de casi 17.000 en 1995 a 984.000 en 2004 (PPFA, 1996; PPFA, 2005). Algunos centros de salud de Planned Parenthood ofrecen anticonceptivos de emergencia "por las dudas" para tener en el hogar, también llamado “AE para llevar”. Planned Parenthood ofrece opciones seguras y disponibles de anticonceptivos de emergencia, pero no todos los métodos están disponibles en cada centro de salud de Planned Parenthood.
Para contactarse con el centro de Planned Parenthood más cercano para solicitar anticonceptivos de emergencia, llame al 1-800-230-PLAN. Para obtener una lista de los proveedores de anticonceptivos de emergencia más cercanos, llame a la línea telefónica gratuita de información sobre anticoncepción de emergencia, atendida por Reproductive Health Technologies Project, al 1-888-NOT-2-LATE. También hay información sobre proveedores en el sitio Web de anticoncepción de emergencia (http://www.not-2-late.com o http://ec.princeton.edu).
También es posible adquirir anticonceptivos de emergencia en las clínicas de salud, en consultorios médicos privados y salas de emergencia de hospitales.
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Autora principal — Deborah Weiss Actualizado de — Deborah Friedman, MPH Traducción — Susana Petit y Judith Cohen
Publicado: 08.01.06 | Actualizado: 10.20.06
Publicado por la Biblioteca Katharine Dexter McCormick
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