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Una Prohibición en contra de la Salud

Nuestra columnista, Haydeé Morales, es la Vicepresidenta de Educación y Entrenamiento y el Centro de Margaret Sanger Internacional de Planned Parenthood of New York City

Este verano, la Asamblea Nacional Revisora de la Constitución de la República Dominicana considerará un cambio a la constitución que prohibiría el aborto inducido en todos los casos. Para proteger la vida y la salud de las mujeres dominicanas, esperamos que se rechace.

Para los que no saben la historia, aquí hay una lección rápida: el aborto ya es ilegal en la República Dominicana, debido al código penal que tiene más de 100 años y criminaliza los abortos en todos los casos, hasta en el caso de una violación o para salvarle la vida a la mujer. El otoño pasado (18 de septiembre) el presidente Leonel Fernández propuso una revisión más restringida a la constitución – algo que requeriría años para cambiar – llamada el Artículo 30. Si esta revisión se aprueba, cualquier ley que legalizaría el aborto se volvería anticonstitucional y varios métodos anticonceptivos se volverían ilegales.

Si no se preocupa usted al leer esto, considere lo siguiente: el año pasado, Planned Parenthood de la Ciudad de Nueva York realizó un estudio de mujeres dominicanas en Nueva York y la República Dominicana. Lo que encontramos puede sorprender a los que no pertenecen o no están familiarizados con la comunidad.

Aunque el aborto es ilegal en la República Dominicana, las mujeres con las que hablamos lo consideraron una realidad en sus vidas. Y además, como es el caso cuando el aborto es ilegal, si las mujeres no tenían acceso a servicios de aborto seguros, legales y fácilmente accesibles, igual querían terminar su embarazo. En cambio, fue más probable que buscaran una forma de auto-abortar, a veces sometiéndose a intervenciones que potencialmente pusieron sus vidas en peligro.

El artículo significaría que si por alguna tragedia una niña joven quedara embarazada, estaría obligada a parir, corriendo el riesgo de dañar severamente su cuerpo joven. Significaría que la madre o hermana o novia de usted tendría que pasar por un embarazo que le amenaza la vida, sin importar si el bebé viviera más de algunos segundos después de nacer. Y sin duda, significaría que más mujeres tomarían medidas peligrosas y desesperadas ya que no tendrían otra opción.

Tenga en mente también que, como está escrito el Articulo 30, no solo previene el aborto. El lenguaje de la prohibición es tal que muchos métodos anticonceptivos comunes, como los DIU (dipositivos) o la Anticoncepción de Emergencia se volverían ilegales y anticonstitucionales.

Es irónico que los proponentes de Artículo 30 se consideren “pro-vida” cuando lo que proponen de hecho pondría la vida de tantas mujeres en riesgo.

Por suerte este daño imperdonable no se hace todavía. Si usted tiene familia en la República Dominicana, todavía hay tiempo para pedirles que llamen a sus representantes políticos. Como sea, hagamos el esfuerzo para que esta revisión no se haga realidad. La vida de nuestras madres, hijas y hermanas está en riesgo.

 


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