El proveedor de atención de la salud te solicitará que te quites la ropa y te coloques una bata de papel o tela. A continuación, te pedirá que te recuestes sobre la camilla de examen ginecológico y pongas los pies en los estribos de la camilla. (Algunas camillas tienen soportes para las rodillas en vez de los pies).
Desliza las caderas hasta el borde de la camilla. Deja que las rodillas se abran. Relájate lo más posible. Relaja las nalgas, los músculos abdominales y vaginales. De esta manera se sentirá más cómoda. Además el examen será más completo. Puedes cubrir la parte baja del abdomen y los muslos con una sábana para sentirte menos expuesta.
Normalmente, el examen pélvico tiene cuatro partes:
1. El examen externo: Tu proveedor de atención de la salud observará los pliegues de la vulva y la abertura de la vagina. Durante esta parte del examen, se revisa en busca de síntomas de quistes, flujo, verrugas genitales, irritación u otras afecciones.
2. El examen con espéculo: El proveedor de atención de la salud introducirá cuidadosamente un espéculo lubricado dentro de la vagina. Cuando el espéculo de metal o plástico se abre, separa las paredes de la vagina. Es posible que sientas alguna molestia, pero no dolor. En caso de sentir dolor, díselo a tu proveedor de atención de la salud, quien podrá adaptar el tamaño o la posición del espéculo. Si deseas ver el cuello de tu útero, dilo. Es posible verlo con un espejo.
El proveedor usará luego una espátula diminuta o un pequeño cepillo para tomar una pequeña muestra de las células del cuello uterino. Esta muestra se someterá a una prueba de Papanicolau para ver si hay células precancerosas o cancerosas en el cuello uterino.
Si te parece que podrías estar en riesgo de tener una infección de transmisión sexual, dilo a tu proveedor de atención de la salud, quien puede utilizar un hisopo de algodón para tomar una muestra del flujo del cuello uterino. Se analizará esta muestra para detectar infecciones de transmisión sexual.

3. El examen bimanual: Durante esta parte del examen, el proveedor de salud introducirá uno o dos dedos enguantados y lubricados en la vagina y con la otra mano presionará suavemente la parte baja del abdomen. De esta forma examina para revisar:
- El tamaño, la forma y la posición del útero, lo cual podría afectar la fertilidad y la elección de los métodos anticonceptivos
- Si hay un útero agrandado, lo que puede indicar un embarazo o fibromas
- Si hay sensibilidad o dolor, que podrían indicar una infección u otras afecciones
- Si hay inflamación de las tropas de Falopio, lo que podría indicar un embarazo ectópico
- Si hay ovarios, quistes o tumores más grandes de lo normal

4. El examen rectovaginal: Es posible que el proveedor de salud introduzca un dedo, cubierto por un guante, en el recto. Este procedimiento examina los músculos entre la vagina y el ano. También revisa si hay tumores detrás del útero, en la parte inferior de las paredes de la vagina o en el recto. Algunos proveedores también introducen otro dedo en la vagina. Esto les permite efectuar un examen más completo del tejido intermedio.
Es posible que durante el procedimiento sientas la necesidad de defecar. Es normal y dura solamente unos instantes.