Encerrado entre China e India, Nepal tiene un tamaño pequeño pero una inmensa diversidad cultural y geográfica. En la actualidad, Nepal está saliendo de más de 10 años de guerra civil entre rebeldes insurgentes maoístas y el gobierno nepalés, que dejó como saldo más de 100,000 desplazados y más de 13,000 muertos.
Si bien un acuerdo de paz en 2006 le dio esperanzas para una estabilidad futura, constantes disputas y conflictos políticos acosaron la transición de Nepal de la monarquía a la república en los últimos tiempos. La guerra civil, la inestabilidad política, la pobreza continua y una escasa infraestructura gubernamental han afectado de forma negativa la calidad de vida y de salud de los nepaleses, que tienen una esperanza de vida al nacer de sólo 62 años.
La variada población de Nepal incluye más de 100 grupos étnicos y castas diferentes, así como también una gran cantidad de refugiados butaneses y tibetanos. La gran mayoría de la población vive en colinas rurales o zonas de planicies, muchas de las cuales todavía son inaccesibles por carretera, en casas con más de cinco personas, que dependen básicamente de la agricultura y de fuentes de energía tradicional como la leña. Las mujeres en Nepal tienden a ser menos educadas y menos activas en la economía que los hombres y tienen un índice de alfabetismo de tan sólo un 60%, en comparación con el 81% de los hombres en Nepal.
Los índices de atención de la salud en Nepal son muy bajos, y el sistema público de cuidado de la salud no satisface las necesidades de la salud de la mayoría de los nepaleses. Prácticamente la mitad de la población está infectada con tuberculosis, y el VIH se ha convertido en una epidemia intensa y concentrada entre ciertas poblaciones vulnerables. Durante 2004 y 2005, había menos de 1,300 médicos pagados por el gobierno y, en 2006, había menos de 90 hospitales para una población de prácticamente 28 millones. Como alternativa, surgieron las clínicas de salud privadas, pero la mayor parte de los nepaleses no tienen seguro ni fondos para pagar este tipo de atención de la salud.
Nepal tiene uno de los mayores índices de mortalidad materna en el mundo. Las mujeres en Nepal se enfrentan con los típicos riesgos de salud causados por el embarazo y el parto y tienen una posibilidad entre 24 a lo largo de sus vidas de morir de causas relacionadas con la maternidad.
El uso de anticonceptivos entre las mujeres nepalesas es bajo, por lo cual las mujeres corren riesgo de un gran índice de embarazos no planificados. Ya sea que la mujer elija seguir adelante con su embarazo o no, se enfrenta a riesgos graves de salud: sólo el 11% de los nacimientos son atendidos por asistentes de parto calificados y aunque se legalizó parcialmente el aborto en 2002, muchas mujeres todavía no pueden pagarlo o no saben cómo acceder a los servicios que ahora están a su disposición. Por lo tanto, existe una gran necesidad de atención de la salud reproductiva que sea accesible y con un costo razonable, especialmente la atención después del aborto y la atención de emergencia para los partos de mujeres pobres y en zonas rurales.
PPFA en Nepal
Cuando Shushila, de 28 años de edad, tuvo la sospecha de que estaba embarazada, el primer lugar adonde se dirigió no fue una clínica de salud, sino a una farmacia de su animado vecindario en Katmandú. Cuando Shushila descubrió que realmente estaba embarazada, no sintió alegría, sino temor. Al tener ya cinco hijos en su casa a los que mantener con los pocos ingresos de ella y de su marido, no podía imaginarse cómo iban a mantener a otro hijo.
Shushila fue a su farmacéutico local, quien le explicó sus opciones: tener al bebé o hacerse un aborto. Shushila estaba desesperada por evitar traer otro hijo a su casa donde ya estaban agobiados, pero temía llegar a ser una más de las tantas mujeres que ella había escuchado que habían muerto después de realizarse un aborto. El farmacéutico le explicó que ahora era posible ir a una clínica que el gobierno había acreditado como segura y que las posibilidades de que le hicieran daño eran muy escasas. El farmacéutico también le dijo que si ella no podía pagarlo, la clínica le ofrecería el procedimiento gratis y le dio una lista de las clínicas seguras en la zona con un mapa que le mostraba cómo llegar allí.
La historia de Shushila es común en Nepal. Antes de la legalización parcial del aborto en 2002, el aborto inseguro era una de las causas principales de muertes y discapacidades entre las mujeres jóvenes en Nepal, el país donde mayor cantidad de mujeres moría de causas relacionadas con la maternidad en el mundo. Sin embargo, todavía hoy muchas personas en Nepal no saben que el aborto es legal y que se puede obtener en forma segura, y algunas todavía acuden a proveedores clandestinos inseguros para realizarse un aborto.
Planned Parenthood Federation of America (PPFA) ha estado trabajando para reducir el aborto inseguro en Nepal desde principios de 2002, cuando comenzó a colaborar con las organizaciones no gubernamentales (ONG) nepalesas para defender la legalización del aborto. A fines de 2002, estos esfuerzos fueron recompensados cuando se legalizó parcialmente el aborto.
En 2005, PPFA lanzó la Red para Tratar los Derechos Reproductivos de la Mujer en Nepal (NAWRN, por sus siglas en inglés), que trabaja para crear conciencia sobre la nueva ley del aborto, aumentar la disponibilidad de servicios de aborto seguro y asegurar que a las mujeres como Shushila les indiquen proveedores que son considerados como seguros. Las cuatro organizaciones que forman la Red capacitan a proveedores de atención de la salud y a farmacéuticos, educan sobre la ley a miembros de la comunidad y a personal encargado del cumplimiento de la ley, observan la implementación de la ley de aborto existente y recomiendan otras mejoras para las leyes reproductivas.
