Ser padres de adolescentes que pueden ser activos sexualmente

Ser padres de adolescentes que pueden ser activos sexualmente, en pocas palabras

  • Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos adolescentes a mantenerse seguros y sanos.
  • Podemos apoyar las relaciones sanas de los adolescentes.
  • Podemos ayudarlos a identificar las relaciones que no son sanas.
  • Podemos ayudarlos a mantenerse en el camino hacia sus objetivos de vida.

Nos guste o no, muchos adolescentes tienen relaciones sexuales. A los 19 años de edad, siete de cada diez adolescentes han tenido relaciones sexuales. Una de cada cuatro adolescentes mujeres tiene una enfermedad de transmisión sexual. Y cada año, siete de cada diez adolescentes quedan embarazadas en los Estados Unidos. Los padres de adolescentes activos sexualmente pueden hacer que la experiencia sea distinta para ellos. Podemos ayudarlos a que lo hagan de manera más segura. 

A continuación, presentamos algunas preguntas que realizan comúnmente los padres que saben que sus hijos adolescentes son sexualmente activos.



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    ¿Puedo hacer que la experiencia de mis hijos adolescentes sexualmente activos sea diferente?

    Sí, los padres definitivamente pueden hacer que la experiencia sea diferente. Los adolescentes que tienen relaciones positivas y comprensivas con sus padres se benefician de ello. Tienen menos parejas sexuales que otros adolescentes. Usan condones más sistemáticamente. También es bueno para los adolescentes que sus padres les brinden orientación confiable sobre los riesgos y las responsabilidades que trae aparejados el sexo. Se exponen a menos riesgos que otros adolescentes. 

    A la larga, los adolescentes toman sus propias decisiones sobre sus vidas sexuales. No obstante, igualmente podemos ayudarlos a tomar buenas decisiones sobre su salud y sus relaciones.

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    How Can I Help my Teens Make Good Decisions About Their Relationships and Sex?

    First, we need to be as loving as possible when we learn that our sons or daughters are having sex. Some teens worry about how their parents will react. Some feel embarrassed to bring it up. Some just aren't sure about how to talk about it. So it can take courage for teens to be open with their parents about having sex.

    When teens do communicate with us about sex, it shows that they want to have an open and honest relationship with us. The most important thing for us to do is to listen, no matter how we feel about what we’re hearing.

    Once it’s out in the open, parents can make a difference. We can help our teens think about their relationships. We can talk with them about the relationship responsibilities they have. We can encourage them to always use birth control and practice safer sex. And we can reassure them that we will continue provide loving homes and work to build and maintain a good relationship with them.

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    ¿Cómo puedo fomentar las relaciones sanas entre adolescentes?

    Podemos ayudar a nuestros adolescentes a entender en qué consisten las relaciones sanas. Podemos ayudarlos a esperar una buena comunicación, respeto, confianza, equidad, honestidad e igualdad. A continuación, presentamos preguntas que podemos hacerles a nuestros jóvenes para que descubran si sus relaciones son sanas:

    • ¿Hablan abiertamente entre sí sobre sus sentimientos?
    • ¿Pueden resolver sus desacuerdos? 
    • ¿Escuchan las ideas del otro?
    • ¿Sienten orgullo por el otro?
    • ¿Confían en el otro?
    • ¿Valoran la necesidad que el otro tiene de sus amigos y familiares?
    • ¿Pueden admitirlo cuando están equivocados?
    • ¿Pueden perdonar los errores?
    • ¿Ceden ambos?
    • ¿Se sienten siempre seguros con el otro? 

    Podemos analizar estas preguntas con nuestros hijos o nuestras hijas y alentarlos a que las analicen con sus novios o novias. Todos queremos sentirnos seguros y amados. Cualquiera que pueda responder “sí” a todas estas preguntas probablemente tenga una relación sana.

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    ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos adolescentes cuando tienen relaciones enfermizas o abusivas?

    Podemos ayudar a nuestros adolescentes a entender cómo son las relaciones enfermizas. Se caracterizan por la falta de comunicación, respeto, equidad, honestidad e igualdad, todas características de una relación sana. A continuación, presentamos algunas preguntas que podemos analizar con nuestros adolescentes para ver si le faltan estas cualidades a su relación:

    • ¿Alguno no siente respeto por el otro?
    • ¿Alguno hace sentir al otro feo o estúpido?
    • ¿Alguno presiona al otro para que haga cosas desagradables?
    • ¿Alguno ignora o se burla de los sentimientos o las ideas del otro?
    • ¿Alguno menosprecia la raza, la familia, la cultura, la religión, los ingresos o el vecindario del otro?
    • ¿Alguno no siente confianza en el otro?
    • ¿Alguno culpa siempre al otro cuando algo sale mal?
    • ¿Alguno insiste en que solo se necesitan entre sí y no necesitan otros amigos?
    • ¿Alguno acusa al otro de infidelidad?
    • ¿Alguno guarda secretos?
    • ¿Alguno toma la mayoría de las decisiones en la relación?
    • ¿Alguno se niega a hablar sobre lo que siente y le preocupa?
    • ¿Alguno impide al otro que diga lo que piensa?
    • ¿Alguno ignora al otro? 

    Si sus adolescentes tienen relaciones enfermizas, podemos apoyar sus esfuerzos por cambiarlas o concluirlas. Si tienen relaciones abusivas, debemos ayudarlos a que las dejen de manera segura.

    Si queremos que los adolescentes eviten las relaciones enfermizas, podemos indicarles que no salgan con personas mucho más jóvenes o mayores que ellos. Cuando los adolescentes salen con alguien dos años mayor o más joven, tienen más probabilidades de tener relaciones sexuales, un embarazo no planificado y relaciones desiguales.

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    ¿Cuáles son los signos de abuso o violencia en el noviazgo?

    Las relaciones enfermizas a veces llevan al abuso, lo que incluye la violencia en el noviazgo. Como padres, podemos buscar signos de abuso. Si nuestros jóvenes o sus parejas presentan algunos de los siguientes signos, es posible que tengan relaciones abusivas:

    • Depresión
    • No pasa mucho tiempo con la familia o los amigos
    • Consumo de alcohol o de drogas
    • Miedo a la pareja
    • Celos o comportamiento excesivamente controlador
    • Arrebatos emocionales y de ira
    • Cambios de estado de ánimo
    • Gritos, insultos u otro tipo de abuso verbal entre sí
    • Uso de amenazas o intimidación

    Si nuestros hijos adolescentes tienen relaciones que presentan estos signos, necesitan nuestro apoyo para terminarlas de manera segura. Cuando los adolescentes que tienen relaciones enfermizas no pueden dejarlas, es posible que sea útil buscar orientación profesional, de un trabajador social de la escuela, de un terapeuta o de un clérigo.

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    ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos adolescentes a entender cómo podrían influir las relaciones sexuales en sus planes para el futuro?

    Debemos informarles a nuestros hijos adolescentes que tener relaciones sexuales, especialmente sin protección, puede tener consecuencias graves y negativas. Pueden derivar en un embarazo no planificado y en el contagio de infecciones de transmisión sexual. Un embarazo no planificado puede desbaratar los planes profesionales y de educación de los jóvenes, sean mujeres o varones. Las adolescentes embarazadas tienen más probabilidades de abandonar la escuela secundaria, ser pobres y ser infelices que las adolescentes que no quedan embarazadas. Las infecciones de transmisión sexual pueden causar malestar, infertilidad y enfermedades que pongan en riesgo la vida, como el cáncer genital y el SIDA. Los adolescentes deben conocer los conceptos básicos de reproducción, anticoncepción y sexo más seguro. Para ayudarlos, nosotros también debemos conocer estos temas. 

    Debemos transmitirles mensajes claros y convincentes de que no es correcto tener relaciones sexuales sin protección. Debemos ayudarlos a entender que las personas que se preocupan por su pareja no la ponen en riesgo. Debemos alentarlos a que siempre tengan sexo más seguro y a que usen un método anticonceptivo si tienen relaciones sexuales vaginales. Podemos ofrecernos a conseguirles preservativos y a prepararlos para que usen métodos anticonceptivos. Podemos llevarlos a que se realicen exámenes médicos para detectar posibles infecciones de transmisión sexual por lo menos una vez al año o cuando crean que han estado expuestos. 

    Ante todo, debemos ayudarlos a desarrollar su autoestima para que quieran cuidarse a sí mismos y defenderse cuando sea necesario. Podemos hacerlo reconociendo sus aptitudes y logros y evitando las críticas y los castigos. Escucharlos hablar sobre sus objetivos para el futuro los ayudará a desarrollar su autoestima. 

    Comprender los sueños y planes de nuestros hijos adolescentes para el futuro afianza nuestra relación con ellos. Luego, podemos hablar con ellos acerca de cómo los riesgos que asumen pueden afectar a sus sueños para el futuro. Para proteger su futuro, debemos hacer todo lo posible para lograr que se comprometan a tener sexo más seguro y a utilizar un método anticonceptivo, siempre. Así, se reducirá enormemente la posibilidad de que un embarazo no planificado o una infección de transmisión sexual sea un obstáculo para el futuro que desean para sí mismos.

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    ¿Qué puedo hacer si mi hijo adolescente no quiere tener sexo seguro o utilizar un método anticonceptivo?

    Algunos adolescentes tienen muchas excusas para no usar protección. A continuación, presentamos algunas de las excusas que usan los adolescentes y algunas respuestas que podemos darles:

    Si los adolescentes dicen: "Conseguir anticonceptivos es muy complicado".

    Podemos responder: "Puedo llevarte a un centro de salud y lo conseguiremos juntos".

    Si los adolescentes dicen: "No siempre tengo un preservativo cuando estoy por tener relaciones sexuales".

    Podemos responder: "Siempre debes tener un par de preservativos a mano. Si te olvidas del anticonceptivo y ninguno tiene un preservativo, tengan relaciones sexuales en otro momento. No corran riesgos, ni una sola vez".

    Si los adolescentes dicen: "A veces no tengo dinero para comprar preservativos".

    Podemos responder: "Hay muchos lugares, como escuelas o clínicas, donde los dan gratis. Además, podemos comprar una provisión para cuando no tengas dinero”.

    Si los adolescentes dicen: “Si estuve bebiendo, a veces me olvido de usar preservativo”.

    Podemos responder: “Debes evitar situaciones riesgosas como esas. Beber demasiado o consumir drogas pueden alterar tu juicio y hacer que corras riesgos que sabes que no deberías correr, especialmente si te están presionando”. 

    Si los adolescentes dicen: “Si sugiero que usemos preservativo, mi pareja puede pensar que tengo una enfermedad”. 

    Podemos responder: “Las personas que se quieren se protegen entre sí cada vez que tienen relaciones sexuales. La mayoría de las personas sexualmente activas no sabe si están infectadas, por eso es muy importante que usen protección siempre”. 

    Si los adolescentes dicen: “El sexo no es tan placentero con preservativos”. 

    Podemos responder: “Saber que no ocasionarás un embarazo no planificado ni contraerás una infección hará que estés más distendido”. 

    Si los adolescentes dicen: “Mi pareja no quiere usar preservativo”. 

    Podemos responder: “Tienes el derecho y la responsabilidad de decir que no a cualquiera a quien le importes tan poco que no quiera usar protección. Esa persona no te demuestra respeto al negarse a usar preservativo. Quiero que me prometas y te prometas a ti misma que no arriesgarás tu futuro porque alguien te presiona”.

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