Consejos para iniciar una conversación con sus hijos

Los niños y los adolescentes se benefician de las conversaciones con sus padres sobre temas delicados, como la sexualidad. A continuación encontrará 10 claves para lograr una conversación exitosa con su hijo:

1. Comenzar a una edad temprana y tomar la iniciativa.
Cuando de sexo y sexualidad se trata, muchos padres se preocupan por la posibilidad de darles a sus hijos demasiada información demasiado pronto. La verdad es que lo mejor para nosotros es desarrollar una buena comunicación con nuestros hijos cuando son pequeños.

Podemos empezar usando los términos correctos para todas las partes del cuerpo, incluidos los órganos sexuales, y mostrándoles que los cuerpos de los niños son diferentes de los adultos.

Muchos padres esperan hasta que sus hijos les pregunten sobre temas difíciles, pero muchos niños se ponen demasiado nerviosos como para hacerlo. El resultado puede ser años de silencio. Algunas veces, como padres, debemos dar el primer paso e iniciar la conversación.

Si nuestros hijos ya están en los primeros años de la adolescencia, no es demasiado tarde para comenzar a hablar con ellos. Pero la buena comunicación lleva su tiempo. Cuanto antes comencemos, mejor.

2. Encontrar el momento adecuado.
Antes de comenzar a hablar, necesitamos estar seguros de que contamos con el tiempo necesario para tener esa conversación. Nuestros hijos merecen que les dediquemos nuestro tiempo y atención sin distracciones.

Encontrar el mejor momento también incluye sacarles provecho a los momentos útiles para la enseñanza, cualquier momento del día que pueda ser útil para iniciar una conversación, por ejemplo, ver a una mujer embarazada. Algunas veces podemos iniciar la conversación de inmediato. Pero si no tenemos tiempo, o si la situación no es la mejor, está bien decírselo a su hijo. Podríamos decir: “Hablemos sobre esto más tarde”. Sólo necesitamos asegurarnos de no olvidarlo y volver al tema en el momento que hayamos acordado.

3. Encontrar los lugares y las situaciones adecuadas para hablar.
Encontrar el lugar adecuado para hablar hace que la conversación sea más agradable. Algunos padres e hijos hablan con más facilidad cuando se encuentran realizando otra actividad, cuando están paseando, viajando en auto, jugando o cocinando. Algunas personas prefieren tener poco contacto visual cuando hablan, por ejemplo, realizar preguntas desde el asiento trasero del auto. Y a otros les gusta estar cara a cara, por ejemplo, sentados en la mesa del comedor, uno enfrente del otro. Posiblemente debamos intentarlo en diferentes lugares antes de encontrar aquél que nos resulte verdaderamente cómodo.

4. Hablar de a poco.
Algunos de nosotros planificamos “la conversación” durante meses, y esperamos decir todo lo importante en una tarde. Entonces, cuando “la conversación” no resulta según lo planificado, nos frustramos. 

Hablar de a poco ayuda a establecer objetivos realistas cuando hablamos con nuestros hijos. Además, ayuda a que los niños no se sientan abrumados. Podemos establecer límites de tiempo. Podríamos decir: “’Hablemos durante quince minutos”, y finalizar la conversación cuando se acabe el tiempo. Está bien si no pudimos decir todo de una vez. Podemos reanudar la conversación en cualquier otro momento.

5. Hacerles saber a nuestros hijos que estamos disponibles.
Les demostramos que somos accesibles y que tenemos tiempo para ellos al no posponer las conversaciones, a menos que sea necesario.  También tenemos que respaldar aquello que decimos con los gestos, la expresión facial y el tono de voz. Nuestros hijos son muy buenos para interpretarnos, de manera que necesitamos prestar mucha atención a las señales que enviamos. 

Al prestar atención a nuestro lenguaje corporal (sin cruzar los brazos, sentándonos al mismo nivel que nuestros hijos, inclinándonos sobre ellos y hablando con un tono de voz moderado y tranquilo) les demostramos lo mucho que ellos nos preocupan.

6. Dedicar más tiempo a escuchar en lugar de hablar, y tratar de conocer el mundo en que viven nuestros hijos.
Escuchar a nuestros hijos les muestra que estamos interesados y que respetamos lo que ellos quieren decir. No es necesario que estemos siempre de acuerdo con lo que escuchamos, pero es importante prestar atención a lo que nos dicen. Y es importante intentar comprender su mundo. ¿Cuáles son las presiones a las que se enfrentan?  ¿Qué es lo que ellos consideran normal?

Podemos intentar descubrir esto haciéndoles preguntas generales abiertas, por ejemplo: “¿Por qué crees que las personas algunas veces tratan a los varones de una manera diferente de las mujeres?”; “¿Qué es lo que la mayoría de los niños de tu escuela quieren decir cuando hablan de salir con alguien?”

Casi siempre nos resulta muy tentador interrumpirlos y darles nuestro punto de vista, pero si dedicamos un poco de tiempo simplemente a escucharlos y hacerles preguntas, ayudamos a que nuestros hijos aprendan a explicar sus ideas con claridad. Logramos conocernos aún más y generarles confianza al mostrarles que verdaderamente nos importan sus pensamientos y sentimientos.

7. Ser sinceros con nuestros hijos los alienta a que sean sinceros con nosotros.
Es muy importante ganarnos la confianza de nuestros hijos cuando hablamos sobre sexo y sexualidad con ellos. Queremos que acudan a nosotros cuando tengan que tomar decisiones, hacer preguntas o resolver problemas. Si somos sinceros, su confianza en nosotros crecerá, y seguirán acudiendo a nosotros en busca de consejos cuando algo les preocupe.

8. Respetar la privacidad de nuestros hijos de la misma manera en que valoramos la nuestra.
No debemos espiar ni dejar que nuestros hijos nos espíen. No tenemos que responder a las preguntas que no queremos responder, ni ellos tampoco. Todos podemos decidir lo que nos resulta cómodo para compartir con el otro. Por ejemplo, si un niño o adolescente nos pregunta cuándo fue la primera vez que tuvimos relaciones sexuales y nosotros no queremos responder, podríamos decir: “No me siento cómodo respondiéndote a esa pregunta en este momento” o “Me gustaría no decirlo”. Además, debemos comprender que nuestros hijos posiblemente también quieran mantener su privacidad.

9. Ayudar al desarrollo de la autoestima y no usar tácticas que causen miedo.
Muchos de nosotros creemos que usar historias temibles nos ayudará a mantener a nuestros hijos a salvo y los ayudará a postergar su iniciación sexual. Pero eso no es cierto. La mejor manera de evitar que nuestros hijos se expongan a riesgos es ayudándolos a construir su autoestima. Debemos reconocer el mérito de sus talentos, de sus logros y de sus puntos de vista. La mejor manera de ayudarlos es ofreciéndoles consejos constructivos y evitar las críticas y los castigos. Y, en todas nuestras interacciones con ellos, debemos asegurarles que son normales.

10. Convertir en hábito el hecho de compartir valores y creencias y permanecer en conexión con ellos.
La manera más importante para nosotros de compartir nuestros valores y creencias es servirles de modelo a nuestros hijos. Al presentarles buenos ejemplos que muestren que nuestras vidas se enriquecen con nuestros valores, también alentamos a que nuestros hijos adopten esos valores.

También es muy importante que les digamos a nuestros hijos pequeños o adolescentes cuáles son nuestros valores y creencias. Es igualmente importante para nosotros comprender los suyos. Podríamos decirle a nuestro hijo: “Creo que todo el mundo tiene derecho a ser respetado.  ¿Estás de acuerdo?”  Podría decirle a un adolescente: “No creo que nadie tenga permitido presionar o forzar a otra persona a tener relaciones sexuales, aun en una relación.  ¿Estás de acuerdo?”  No debemos tener miedo de manifestar nuestros valores y debemos alentar a nuestros hijos a que no tengan miedo de expresar los suyos.

Es posible que los niños hagan o digan cosas para intentar sorprendernos. Probablemente los adolescentes tengan valores y creencias diferentes de los nuestros. Nuestro trabajo es asegurarles a nuestros hijos que siempre los vamos a amar y a apoyar, aun cuando ellos no estén de acuerdo con nosotros. Si no podemos ponernos de acuerdo con ellos acerca de algunos temas, podemos dejar ese tema por un tiempo y aceptar que no estamos de acuerdo. Con el correr del tiempo, es posible que alguno de los dos pueda cambiar de opinión.

Usted podría usar todas estas sugerencias o decidir comenzar con una o dos de ellas. La sinceridad y la actitud imparcial abrirán la puerta hacia una buena comunicación, pero esto lleva tiempo y práctica. Por eso, no se preocupe si al principio las cosas no salen tan bien como le gustaría.

Obtenga más información acerca de cómo hablar de sexo con su hijo.

Published: 11.07.08

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